en opinión, política

22-M, estrellas de un día

PP 22M

Orgía de resultados, comparativa de estadísticas, ronda de declaraciones, ruedas de prensa, análisis. Es el momento de gloria de los políticos, renovado cada dos o cuatro años. El ritual de una democracia enferma, pesada como un paquidermo que resucita para celebrar periódicamente que no está muerto. Comparen ustedes el ceremonial que conlleva la cosa (precampaña, campaña, vallas, encuestas, escrutinio, pactos, proclamación) con la rapidez con que bajan y suben las cotizaciones de cualquier empresa que cotiza en Bolsa. El capital corre como un bólido en una F1 mientras la política camina apoyándose en un venerable cayado, el mismo de nuestros abuelos. ¿Recuerdan cuando en los pueblos la opinión pública estaba en manos del trío cura-maestro-guardia civil? Este mismo aire sagrado blinda parlamentos, sindicatos y demás interlocutores del pueblo. Por eso gana el PP y en general distintas formas de derecha en toda Europa. La derecha se hace eco del lenguaje economicista de los mercados (ahí estaba Rajoy sin desviarse del guión) prometiendo empleo a base de privatizar servicios, mientras la izquierda habla de valores en un mundo devastado por el trabajo precario impuesto por los mismos mercados que tan bien se entienden con la derecha. Europa abraza el neoliberalismo que la ha llevado a la ruina, en nombre de la libertad que necesitan los mercados para profundizar en sus ganancias. La izquierda pierde porque no tiene discurso creíble frente a este tsunami financiero: ahí está ZP obedeciendo al FMI. No hay política, excepto durante estos días de subidón, gobierna la economía global, un imperio que no necesita de estos rituales.

Artículo publicado en Ultima Hora (24-05-11)

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