en tiempospos(t)modernos

Abrázame, bésame, desnúdame

Abrazos gratis. Una campaña desinteresada e informal para repartir abrazos a los transeúntes que se dejaban. Una forma de regalar un momento de solidaridad física, de cariño sin más. Me acuerdo de esta experiencia mientras veo con mi hija Modern Family. “¿No te das cuenta de que todo el tiempo discuten?” le pregunto. Y ella, “sí”, pero le gusta. Es cierto, las situaciones y los diálogos son divertidos.
Y un rato antes habíamos estado hablando del respeto y el agradecimiento. Qué difícil neutralizar en los adolescentes este tono malcriado aprendido en la tele, fomentado en la publicidad y compartido en familias y escuelas. Signo de los tiempos hiperconsumistas que miman a los preadolescentes (al fin, público cautivo) y con los que hay que convivir como padres y profes con la mejor de las diplomacias.
Después de los abrazos gratis, vinieron los besos gratis. Tatiana Pilieva filmando cómo 20 desconocidos se besaban por primera (¿única?) vez. En realidad First Kiss formaba parte de una campaña publicitaria de ropa para mujeres pero muy pronto el cortometraje fue asumido de forma viral como expresión de esta experiencia mágica que la realidad cotidiana se encarga tantas veces de machacar.

Ahora la misma directora georgiana nos regala Undress me. El asombro del encuentro, la ingenuidad de la primera vez. También en esta ocasión forma parte de una campaña comercial (promoción de la segunda temporada de la serie Masters of Sex), pero qué más nos da. Son momentos bellos

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