en tiempospos(t)modernos

Acupuntura, homeopatía, psicoanálisis y otros timos

La editorial Laetoli incluye en su colección ¡Vaya timo! los siguientes temas: creacionismo, tarot, OVNIs, fracking, autoayuda, vampiros, abducciones y más. Entre ellas el posmodernismo, la acupuntura, la homeopatía o el psicoanálisis. Se supone que entre todos estos ítems hay algo en común que justifica meterlos en el mismo gancho editorial, que es algo así como la charlatanería, en anticientifismo. Así, en un totum revolutum, se añaden a este cajón de sastre todos los discursos ajenos al rigor académico universitario.

En fin, que quería contar que hace como dos años se me activó un dolor de cabeza que se hizo sostenido. Después de 60 años sin conocer una jaqueca, de golpe me acompañaba todos los días un muy molesto dolor de cabeza que no remitía. Chico aplicado, visité al otorrino, al neurólogo, al especialista de medicina interna… Hice análisis, que no revelaron ningún problema. Y acepté la medicación. Analgésicos, antiinflamatorios. Así, durante semanas. Un día, un amigo a quien le había contado mis molestias, me contó que su esposa solucionaba estos dolores (en su caso, crónicos) con acupuntura, el único remedio que le había funcionado. Me facilitó el contacto, acudí a la consulta y estuve un mes y poco con las agujas. Progresivamente remitió el dolor y se cumplió el pronóstico de la acupuntora. No he vuelto a tener síntomas desde entonces.

¿La acupuntura, un timo? ¿Un montaje? ¿Una pseudociencia? Igual me pasa con la homeopatía (acusada hoy en muchos medios de simple placebo, en el mejor de los casos) o el psicoanálisis. Terapias que nuestra cultura tecnofílica no admite como saberes.
Una de las virtudes de la posmodernidad es su relativismo, la corrosión de intolerancias y dogmatismos que da lugar a un escaparate donde todo encuentra su espacio. De acuerdo, la acupuntura, la homeopatía o el psicoanálisis serán técnicas marginales que ni siquiera provocan la curiosidad de los científicos oficiales ni despiertan debates en los medios. Pero ahí están las personas que acuden a sus servicios: al menos no hay inquisición que lo castigue

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