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Bajo la misma estrella, más adolescentes con cáncer

Hace unos años que empleo en clase de ESO el culebrón TQMC?, una novela por entregas publicada en la red que puede leerse casi completa (los capítulos finales solo forman parte de la edición impresa) en el blog del autor. Funciona. Los alumnos la leen, la siguen, con el interés nacido de la identificación. Sin ánimo de espoilers, trata de una adolescente enferma de leucemia que decide morir y busca un amor verdadero que la acompañe en esta tan radical opción. Por supuesto lo encuentra, pero ahí empieza la novela de amor.

Tiene algo de pionera esta narración porque de un tiempo a esta parte se publican historias de corte parecido. Éxito del mercado, capaz de descubrir nuevos nichos. ¿El cáncer es un tabú? Pues a por él. ¿El cáncer y la muerte son incompatibles con el imaginario adolescente, siempre vitalista y hormonado? Pues a por ellos.

Hemos tenido, tenemos, todo un subgénero de amores vampíricos que los jóvenes (sobre todo las jóvenes) consumen con furor virginal. Romanticismo extremo, sexo sublimado: ha funcionado el regreso a los esquemas más atávicos que dan vida a la chica esperando a su príncipe azul. Una vuelta muy de acuerdo con estos tiempos postmodernos que, bajo una capa de tolerancia y escepticismo, engorda una ideología conservadora. O al menos nada progresista y mucho menos revolucionaria.
La conquista estética y mediática de los vampiros tiene pues un sentido, la recuperación sublimada de un macho demasiado vapuleado en la vida cotidiana. Pero, ¿y el cáncer?

El éxito de Polseres vermelles (TV3, después Antena 3 y ahora triunfando en todo el mundo: cadena ABC, adaptación por Spielberg) estrenada en 2011 y a por la tercera temporada, nos da una pista: sus dos autores son los responsables de la película Héroes (2010), un viaje al pasado mítico de la infancia.
Es cierto, son tiempos de escepticismo. ¿Dónde están los héroes? Dejando de lado el empeño por recuperar los superhéroes en el cine, ¿qué más heroico que un adolescente con cáncer? Y no cargado de discurso lacrimógeno como en TQMC? sino de ingenio y de humor. Vivir el presente, esta parece ser la máxima aspiración filosófica, el mayor logro, quizás el único consuelo.

Y esto es lo que hacen los dos protagonistas de Bajo la misma estrella, un best seller que arrasa en el cine. Incluso él puede morirse. El amor vence a la muerte. Gana el romanticismo.
bajolamismaestrella

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