en tiempospos(t)modernos

Cáncer

Rihanna
Zapeando me encuentro con un documental de lo más gringo: actrices y cantantes famosas que parecen tener 20 o 30 años menos de los que todos sabemos (¿se imaginan a Olivia Newton John con aspecto de ser su nieta?: pues algo así), todas ellas sonrientes y elegantes. Cuentan cómo vivieron la noticia cuando el médico les notificó que tenían cáncer. Por supuesto, la terapia y sobre todo el triunfo final: todas ellas son felices supervivientes que celebran los muchos años que tienen por delante. Crónica rosa al fin pero síntoma de un cambio.

Hasta hace muy poco ningún famoso se atrevía a contar su caso. Desaparecía unos meses y si finalmente moría nos enterábamos de su lucha contra una larga y cruel enfermedad. Por fin nos atrevemos a romper el tabú, tal vez porque empieza a reducirse la mortalidad: un 80% de los casos detectados en España se curan. Y el hecho de nombrar la enfermedad no nos hará ahuyentarla definitivamente pero al menos devolverá a la normalidad de la vida cotidiana a quienes la padecen. Lejos de las leproserías, reformatorios o manicomios donde se encerraban a los ciudadanos peligrosos. A los desahuciados.

Las famosas ya pueden tener cáncer y lucir portada. Luz Casal o Serrat fueron de los segundos en contarlo. Ahora, Terelu y Concha García Campoy. No se trata solo de un gesto. Más allá de normalizar una realidad hasta hace poco silenciada, los efectos del cambio son también son prácticos: aceptando que existe, nos asusta menos ser donantes de médula ósea. ¿O todavía sí? Rihanna pide ayuda para encontrar donantes

Bonus: La leyenda de Caillou, Proyecto SCAR

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