Toots Thielemans

Compositor, guitarrista, aristócrata belga, Jean-Baptiste Frédéric Isidor Thielemans (1922-22 de agosto de 2016) se ha ido a los 94 años.
Se había retirado a los 92. No está mal.
Colaboró con Miles Davis, Ella Fitzgerald, Benny Goodman, Steve Wonder o Charlie Parker, ¿qué tal? [+]

La Tercera de Mahler por la Simfònica de les Balears

Mahler OSB

OSB. Sinfonía nº 3, de Gustav Mahler. Director: Salvador Brotons
Auditorium, 26 de mayo

Quizás no nos merecemos una sinfónica como esta, un concierto como este que cerraba una temporada recortada sin miramientos y (lo que es peor) sin protesta. ¿De qué otra forma queremos hacer país y proyectar la excelencia de nuestra alta cultura, que devuelve a la sociedad mucho más de lo que esta ha invertido? Anoche salimos transportados como ninguna otra comunión puede conseguirlo, haciendo verdad aquello de la trascendencia de la gran música, gracias al compromiso artístico de una orquesta que debería llenarnos de orgullo y agradecimiento. No importa que el primer movimiento (más titánico que ningún otro de su primera sinfonía) pasara por algunos baches de cohesión debidos a la cantidad de cambios repentinos de estilo y dinámica tan característicos de Mahler, y que aquí se acumulan convirtiéndose en una verdadera carrera de obstáculos expresivos. Se impuso el tesón de músicos y director: los otros cuatro movimientos fueron un viaje al cielo recorrido sin prisas. Ni siquiera cuando llegaban estos desmayos del alma que tan bien retrata Mahler o los juegos irónicos y burlescos que atraviesan la obra. Como un tsunami maravilloso se fue desplegando un sentimiento religioso que era pura belleza, hasta llegar a un final climático como pocos, el éxtasis. Interpretado sin afectación, ajustado a la grandiosidad de la partitura. Momentos sublimes: el ‘O Mensh’ de Marisa Roca, la trompeta lejana tejiendo una lánguida melodía que flota como un recuerdo inmortal, el coro de niños. Brotons, en contra de su costumbre, dirigió con la partitura enfrente, señal del respeto con que fue traducida, y esta literalidad consiguió paradójicamente mantener más vivo que nunca el espíritu del compositor en toda su complejidad. Pocas veces hemos podido escuchar una recreación sinfónica tan aplicada y sacrificada, tan entregada como esta. Un milagro que tiene nombres y apellidos.

Crítica publicada en Ultima Hora (30-06-11)

La O.S.B., de Narcís Bonet a los Salmos de Chichester

simfonica concert Bonet
O.S.B. Obras de Bonet, Barber y Bernstein. Director: S. Brotons
Auditorium, 10 de febrero

Concierto denso pero variado, que contó con la colaboración de diversos solistas y la interpretación de obras cercanas que sin embargo no forman parte del repertorio habitual de la orquesta. Más atractivos: la presencia del compositor de dos de las obras, que para muchos significaron todo un estreno; la participación de la Coral y el Orfeó Universitat por partida doble. Y más. Un maratón, por cuanto la Misa de Narcís Bonet entraña todo tipo de dificultades técnicas y obliga a un esfuerzo de ensamblaje. Por no insistir en las reconocidas complicaciones del concierto de Barber (recuerda el programa de mano que fue rechazado en primera instancia por el solista que debía interpretarlo debido a un virtuosismo que lo hacía “intocable”) y especialmente los salmos de Bernstein, plagada de cambios de ritmo y registro. Mucho, demasiado. El prólogo funcionó como amable introducción. Música bella y emotiva, que nos llegó acompañada del recuerdo entrañable de Eaktay Ahn. Manuel Guillén defendió con serenidad de maestro una partitura que en muchas ocasiones es reflejo de la propia serenidad de Barber, desarrollada en frases amplias y una orquestación sin aristas, a excepción de un tercer movimiento en el que el violinista puso en juego un brillante dominio de la mano izquierda. No hubo bis. Nos quedaba la segunda parte, completamente sinfónico-coral. Orquesta y coros hicieron milagros, defendiendo dos obras plagadas de dificultades y sutilezas. Hay que agradecer el esfuerzo de ambos para montar una composición de Narcís Bonet que tiene mucho de monumental, y que exige nuevas audiciones. Desequibrios parecidos y más que disculpables en esta obra magna que es la obra de Bernstein. Hubo pasajes magníficos, que nos acercaron a la fuerza e inspiración de uno de los mejores clásicos del siglo XX.

Artículo publicado en Ultima Hora

La Orquesta YouTube 2011 tiene tres músicos españoles

De los cien instrumentistas seleccionados finalmente para formar parte de la Orquesta YouTube 2011, tres son españoles: Jordi Navarro (trombón), Federico Nathan (violín) y Antonio Ramón (fagot). La orquesta se reunirá físicamente en Sidney durante una semana (del 14 al 20 de marzo, fecha en la que se celebrará el concierto, retransmitido en streaming)



En la anterior convocatoria, la Orquesta YouTube 2009 integró igualmente tres músicos españoles

Música per al Nadal, en el Teatre Sans

Concert Nadal Sans
Música per al Nadal. Maria Camps, soprano. Oriol Palau, Violonchelo. David Mohedano, piano.
Teatre Sans, 29 de diciembre

Resulta difícil (mejor no intentarlo: el fracaso puede convertirse en absurdo o cursilería) ser original en estas fechas navideñas donde todo está más que dicho, reinventado y explotado. Pero mira por donde me encontré con una celebración emotiva y sincera, ajena a protocolos de diseño, quizás porque no pretendía otra cosa que compartir una emoción estética. Música clásica en el Sans para celebrar la Navidad, combinación insólita y sin embargo natural, ya que llegaba como epílogo de aquella bonita aventura que fue ‘La princesa groga’: tres de sus responsables volvían a reunirse para compartir más melodías y estilos de lo que había permitido la delicada ópera de bolsillo de Saint-Saëns. Una primera parte dedicada a un repertorio romántico más bien amable de piezas breves tan atractivas e inspiradas como el ‘Salut d’amour’ de Elgar o el lied de Schubert, verdadera obra maestra. Y una segunda parte bien distinta. Postromanticismo de resonancia nacionalista, donde la escritura se envenena (la parte de piano de la obra de Granados) y la exigencia técnica se eleva a niveles de gran dificultad. Sin embargo este trío de solistas comparte una actitud tan natural y relajada que el virtuosismo no nos pasó factura. Disfrutamos de estas partituras densas (qué maravilla la ‘Cantilena’ de la ‘Bachiana Brasileira’) con el mismo gozo con que seguimos las melodías elegantes y claras de la primera parte. Magisterio técnico, versatilidad estilística, expresividad. Tres grandes jóvenes artistas para una velada mágica, que se completó con un intermedio en el bar recién inaugurado, aunque no oficialmente, escenario complementario de hospitalidad.

Artículo publicado en Ultima Hora (05-01-11)

El violonchelista tranquilo

O.S.B. Obras de Roig-Francolí, Lalo y Brahsm. Solista: Gary Hoffman. Director: Salvador Brotons
Auditorium, 25 de noviembre

Gary HoffmanBella obra la del ibicenco Roig-Francolí, que nada o poco tiene que ver con la habitual vena costumbrista derivada de la estética nacionalista ni con las propuestas experimentales que ingadan en el lenguaje y sus límites. Lo más destacable: se deja oir con gusto. Atrae e interesa como consiguen las obras bien hechas, construidas con lógica y escritura fluida. Cinco escenas equilibradas que manejan los colores de la orquesta con aparente sencillez y evocan una atmósfera serena que consigue naturalmente la complicidad del oyente.

No nos alejamos de este registro con la siguiente obra. Y no porque sea especialmente clasicista o pausada sino porque el solista la reconvertió en un paseo sin sobresaltos. Todo el romanticismo de Lalo, despojado de aristas y aspavientos. Virtuosismo de baja intensidad, ralentizado como por arte de magia. Hubo mucho aplomo en la ejecución de este concierto, tanto que seguramente se alejó de cualquier otra versión escuchada anteriormente. Imposible unos cambios de posiciones más suaves y un arco con menor tensión. A cambio de una insólita intensidad. Sonido y fraseo plenos. Redondos: imposible registrar fatiga o exceso a lo largo de una interpretación ajena a cualquier indicio de altibajo.

Sí hubo en la cuarta de Brahms, experada siempre con máxima expectación. Es cierto que hubo momentos inspirados, como suele suceder en los trabajos de brotons coincidentes con los pasajes más movidos. Pero también que en algunas fases del segundo y cuarto movimientos aparecieron pequeñas lagunas, bajadas de pulso expresivo.

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Mischa Maisky en Pollença

Mischa Maisky
49 Festival de Pollença. Claustre de S. Domingo, 7 de agosto

Regresó el maestro, una de las pocas leyendas que nos quedan en el mundo del violonchelo. También regresó al repertorio que lo ha hecho único y famoso. Música racial (del nacionalismo al romanticismo más amplio), interpretada con temperamento que nunca da la impresión de ser impostado. A pesar de su inexpresividad: ni una sonrisa ni un gesto de complicidad con el público, casi ajeno a la pianista acompañante, su propia hija. Por cierto, excelente en su papel: atenta, eficaz, expresiva, virtuosa.
Mischa Maisky combinó más que nunca esta imposible fusión de distanciamiento casi gélido con un indudable carisma apoyado en una musicalidad verdaderamente cálida. Por eso no entusiasmó con las variaciones de Beethoven, demasiado correctas, ni siquiera con las fantasías de Schumann ni con la sonata de Debussy: hubo virtuosismo, técnica impecable, variedad de registros y golpes de arco. Pero el público añoraba la magia, la que llegó (¿estaba programado así?) con los músicos españoles.
Piezas breves de inspiración intensa y ejecución vibrante. El mejor Maisky, o al menos el más reconocible por el gran público. Todavía nos regaló dos piezas que mejoraron si cabe lo escuchado anteriormente, y tiene que ver con el sonido. Sostenido, redondo, con esta calidad sensual y comunicativa que sólo está al alcance de los genios.
Sin decepciones, pues: un maestro en plenitud de condiciones que es fiel a su estilo y se entregó en un concierto sin frivolidades ni rebajas. Lo mejor, para mi gusto: Schumann y el ‘Sansón y Dalila’ final de Saint Saens.

Artículo publicado en Ultima Hora

David Gómez, canciones para piano y velas

David Gómez. Concierto de las velas
Pueblo Español, 27 de julio

Guapo y delgado, David se mantiene en forma. Además, está en su casa (esta que añora en ‘My home’): el pasadizo glamuroso que conduce al espacio mágico, esta noche reforzado además por la luna casi llena, las velas y los perfiles a contraluz tienen sus derechos de autor. Él se ha inventado una fórmula que gusta y le gusta, donde se encuentra cómodo. Tanto que vuelve sobre los pasos de Lecuona, Mompou, Turina o Piazzola, al tiempo que se atreve con lo suyo. Ahora que ha creado el lugar y el contexto, llegan las obras: el diseño no acaba en la arquitectura. Más de la segunda parte, y el final íntegro fuera de programa sirvieron de trampolín para el despegue de un pianista compositor que tiene su propio estilo también al imaginar armonías y jugar con melodías. Romántico siempre, minimalista, delicado y atento al fraseo. Estilo new age discursivo y elegante al servicio de temas y pretextos bien concretos. Un amanecer en Mallorca, el vals de los niños dedicado a su sobrina, el terremoto de Haití. Sin olvidarse del beso entre mister Casillas y miss Carbonero. The kiss. Ambientes musicales para anuncios, cortometrajes o vídeos todavía no filmados. Piezas breves que envuelven y acompañan, amables como es la forma de tocar de un pianista que se hace suyas las obras para versionarlas con estilo virtuosista y dinámica libre. Hubo un Bach cariñoso y un Mozart correcto al principio, pero concluyó con un Falla racial y explosivo: entre ambos extremos, una música acorde con el lema del concierto. Las velas sugieren intimismo y acordes en voz baja que cuentan historias de amigos (“con dos cervezas de más”), expresan sentimientos o retratan un paisaje. Eso sí, estilizadas por la magia.

Publicado en Ultima Hora (29-07-2010)

La Simfònica en Bellver (4)

O.S.B. Obras de Schumann, Richard Strauss y Dvorak. Soprano: Aga Mikolaj. Director: Karl Sollak
XV Festival de Música. Bellver, 29 de julio

Se acabó el ciclo estival de la Simfònica revalidando el éxito de público de los tres anteriores conciertos. Consolidado el formato en su más amplia acepción: tiempo y espacio, pero también el carácter monográfico que inspira la programación. Y acabamos sin el brillo de los solistas instrumentistas que supusieron un aliciente añadido; a cambio, una excelente cantante.

Soprano expresiva y elegante, comprometida con una partitura que interpretó con intensidad rica en fraseo y matices (en ocasiones algo tapada por la orquesta) al servicio de una obra crepuscular, tanto por su contenido y temática como por la perspectiva vital de Strauss cuando la compuso. Canciones bellas e inquietantes, de elevado tono poético que transmiten más melancolía que serenidad: una ocasión para acercarse a una obra poco frecuente como también lo fue la que abrió la primera parte, un conjunto de tres movimientos que hubiesen podido convertirse en la segunda sinfonía de Schumann y que resultó entretenida, agradable en su diversidad de timbres y contrapuntos.

Todo lo contrario de la popularísima ‘Nuevo Mundo’, ejecutada con primor casi excesivo. Aunque no faltó el aliento amplio que inspira y da cohesión al total de la sinfonía, el director se entretuvo en fragmentar y realzar, poniendo abundantes comas y puntos en un discurso que nos llegó más transparente que nunca, riquísimo en detalles. Se decantó por una lectura más estructurada de lo que nos resulta familiar, mostrando su empeño en recrear cada uno de los muchos pasajes mas que famosos en una exeriencia novedosa.
Lástima que algunos turistas se empeñasen en aplaudir cuando no correspondía. Cosas del verano.

Publicado en el diario Ultima Hora