¿Tú también, Fidel?

Montón de fotos, vídeos, vídeoclips, imágenes de todo tipo. Freddy Mercury riendo, saltando, desafiando los límites. Apasionado, vitalista, rompedor. Eterno. Hasta que desapareció, apenas unas fotos donde se muestra deteriorado y retraído. La confesión de que tenía SIDA y enseguida la muerte. ¿Tú también, Freddy Mercury? 25 años después todavía sus fans lo veneran como hacen con Elvis o Lennon o Cobain o Amy. Negando su desaparición física, su muerte. Los mantenemos vivos, criogenizados. Presentes en las pantallas y los altavoces. Espléndidos, repletos de fuerza. Momificados como hacían en Egipto y tantas culturas empeñadas en preservar el tránsito de la muerte. [+]

Cruyff y la cantera del Madrid

El Ajax cerró el traspaso de su jugador de moda al Madrid pero él se negó. Se enfrentó al club (una constante en su vida) y acabó cumpliendo su capricho: fichar por el Barça. ¿Capricho? Intentaré explicar su famosa filosofía a partir de esta anécdota.
Fichó por el Barça porque allí estaba el holandés Rinus Michels entrenando, y Cruyff siempre fue un hombre de casa. De familia, de barrio, de ciudad, de club, de nación. Un perfil que complementaba con otro bien distinto (¿acaso no somos todos un poco esquizofrénicos?) de negociante y hasta pesetero. Su padre murió cuando solo tenía 12 años pero le dio tiempo a trasladarle el amor al Ajax, el club que estaba a unos metros de su casa y su colmado y del que era proveedor de frutas y verduras. Su madre entonces tuvo que dejar sus labores de ama de casa y se puso a trabajar como mujer de limpieza. También en el Ajax, donde fue la encargada de mantener limpios los vestuarios.
No había pues solución de continuidad entre la casa, la familia, la calle, el club, el fútbol. Todo en uno. La misma cercanía, el mismo apego, la misma identidad, el mismo arraigo. [+]

Per què m’agrada la psicoanàlisi

[Versión en castellano en la plataforma Medium]

La psicoanàlisi no està de moda. La decadència de la seva popularitat i prestigi (que moltes pel·lícules de no fa massa escenifiquen de forma habitual) es deu a diversos factors:
1. La massificació del serveis de salut mental, una alternativa immediata i gratuïta.
2. El boom de coaching, una tècnica pragmàtica que connecta amb la sensibilitat actual orientada a potenciar el perfil d’emprenedor. [+]

La famiglia y los hermanos de Jesús

Hay varios pasajes de los evangelios (hasta siete) donde aparecen los hermanos de Jesús, pero los doctores de la iglesia se han encargado de derivar esta referencia a una cuestión técnica donde solo pueden opinar los expertos. Los suyos. Y dicen que en realidad el término hermanos es genérico, que se usaba entonces para referirse a primos, cuñados y todo el que tuviese alguna relación de parentesco. Algo así como los tío o tía actuales, una forma coloquial que no indica relación de consanguinidad ninguna. [+]

Criticar el crític

Ha passat aquell temps quan l’artista (o el productor o el director…) es llançava als diaris l’endemà de l’estrena per llegir les crítiques. Quan el crític era temut com una autoritat capaç de tombar un espectacle, segurament un residu d’una època elitista on el públic no gaudia d’estatus suficient. Una època aristòcrata i amb un fort complexe d’inferioritat (El burgès gentilhome de Molière) cultural que reverenciava els experts com ara feim amb els comentaristes de F1 (ai, Lobato que s’ha jubilat) o futbol (ai, Pedrerol que no es jubila). [+]

Bullying

No suele gustarme el material para tratar el bullying en el aula. Me recuerda aquella historia: un monitor empieza el taller de sexualidad introduciendo el tema, “Hablaremos del aparato genital, los preservativos y otros anticonceptivos…” Un alumno, desde el fondo del aula, alza la mano. “Sí, puedes preguntar. ¿Alguna duda?” “Solo quiero saber si los que ya hemos follado tenemos que quedarnos toda la clase o podemos salir”.
El material con que se trabaja el bullying suele parecerme bien intencionado pero poco útil, como pasa con tantas campañas para prevenir accidentes en la carretera o denunciar la violencia de género. Seguramente porque en todos estos casos existe una insensibilización colectiva difícil de romper. Los discursos, a veces paternalistas, otras efectistas, chocan contra una realidad dura como una roca.

Me han emocionado estos dos vídeos recientes, quizás porque son obra de adolescentes:

Celeste Aida

Me contava la meva padrina que un camell va omplir de pixum l’escenari del Teatre Líric i provocà l’alarma entre els músics i fins i tot el públic mallorquí que assistia a la representació d’Aïda fa no sé quantes dècades. Realitat o llegenda, aquesta anècdota és una de les mils que acompanyen l’òpera de Verdi des de la seva estrena a El Caire el 1871. El seu origen (un encàrrec del governador d’Egipte) és igualmente l’inici de la mitomania que envoltà l’obra, a una època que convertia els esdeveniments operístics en efemèrides mediàtiques. L’estrena resultà una peregrinació cosmopolita de VIPs, recent inaugurats el canal de Suez i el teatre de l’òpera de El Caire amb una altra òpera de Verdi, Rigoletto, però la concentració de la jet set no agradà al compositor, que no viatjà a El Caire i per contra s’implicà molt activamente en l’estrena italiana, envoltat dels seus. Verdi, tot un ídol als seus magnífics 60 anys, s’embarcà en aquesta òpera carregat d’ambició artística, sens dubte una de les més espectaculars que mai s’hagin escrit. […]

La ópera ha muerto, ¡viva la ópera!

La anécdota es conocida: Arturo Toscanini interrumpió bruscamente el estreno de Turandot (25 de abril de 1926, La Scala de Milán) justo en la última escena escrita por el compositor. Ordenó a la orquesta dejar de tocar en la mitad del tercer acto, se giró hacia el público y pronunció la famosa frase: “Aquí acabó el maestro”. Paradójica decisión la del mítico director, que mantuvo una larga y apasionada relación de amor-odio con Puccini , por cuanto Toscanini había sido uno de los impulsores de la campaña que llevaría a Franco Alfano a completar la ópera inacabada en lugar de Riccardo Zandonai, obviando que este había sido encargado por el propio compositor para terminarla a partir de los apuntes que dejó. El cáncer fulminante no le dio tiempo a concluir una obra iniciada cuatro años antes con ánimo contradictorio. Clímax y crepúsculo. El mismo Puccini verbalizó este peculiar estado de ánimo que le embargaba desde el principio: “La ópera será presentada incompleta y alguien dirá en el escenario: en este momento el maestro ha muerto” Proyección narcisista (¿hay mayor gloria que la de morir en brazos del público?) con tintes de epifanía como la enunciada por el director que asumió el estreno y desobedeció por dos veces la voluntad del maestro. Una como albacea, otra como músico. […]

No hay Homeland sin Saúl

Saul Berenson Homeland
Homeland trata de la dualidad. Carrie es bipolar y Brody un marine musulmán. Desgarro interior o confusión, todos los personajes están sometidos al polígrafo de la vida. Desbordados por los caprichos del destino, vigilados por alguna instancia que desencadena revelaciones sin fin: búsqueda inacabable de la verdad.
Homeland trata del Otro que nos confronta y rompe blindajes: ni siquiera el normalísimo y buenísimo Mike puede proteger a Jessie del desmoronamiento familiar. No hay seguridad: los otros saben (o no) quién soy. Tráfico de datos multiplicado en el juego de espejos que es el contraespionaje: no hay certezas.

Homeland está basada en una serie israelí, y Saúl Berenson es judío. Un judío nada halcón sino paloma. Sin él no hay serie porque es el único personaje que se mantiene centrado a lo largo de la hecatombe. El punto medio entre la empatía irracional de Carrie y la ausencia de empatía de Walden, de Estes, del mismo Brody.
Saúl es el sentido común, la compasión, la cara amable de una CIA que se salva en la serie gracias a su fortaleza y su honestidad.

Homeland va de buenos y malos, unos y otros arrasados por la fuerza de las circunstancias. Saúl se salva de la marea. Es el técnico desapasionado, el humanista dialogante (conmovedora su relación con la terrorista Aileen) y reflexivo. Sabe árabe, y su condición cosmopolita (la esposa está en la India) lo convierte en portavoz de este thriller israelita que apuesta por una solución civilizada (sic) al conflicto.
Si la administración norteamericana es culpable de matanzas a civiles (Walden o David Estes, además mentirosos), la respuesta de Abu Nazir queda justificada. Terrorismo contra terrorismo, escalada de violencia que solo puede romperse con la mediación. De Saúl, un judío norteamericano.

Por cierto, el actor Mandy Patinkin es judío. Muchos lo recordamos en su encarnación de espadachín en La princesa prometida: “Hoya, me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre, prepárate a morir”