Homeland, la mejor serie de 2012

Homeland
Se acabó la segunda temporada: otros doce capítulos comprimidos en otoño, ahora nos toca esperar tres estaciones hasta el estreno de la tercera temporada en septiembre u octubre de 2013.

Lo mejor de la serie:
1. Carrie. Conmovedora. Un personaje proteico.
2. Saul. El papá que nunca tendremos
3. Dana. La hija que seguramente tendremos
4. Todos los personajes, incluidos los más secundarios, los fugaces. Nos resultan familiares. Son ellos, los conocemos
5. Los finales de capítulo, muy en especial los que cierran las dos temporadas. Duelen.
6. Las vueltas de tuerca argumentales, perturbadoras, deslumbrantes.
[ + ]

The Newsroom, el periodismo perdido

cast
Declaración de principios: la carátula de la serie en melancólico blanco y negro mostrando las grandes figuras del periodismo norteamericano (Cronkite, Murrow…) cuando la televisión era un púlpito que educaba a las masas.
O quizás no fue así, y este pasado nunca existió. Solo que éramos más jóvenes y el mundo era más fácil de entender, de explicar. Entonces había buenos (los norteamericanos y tal vez sus aliados) y malos (los rusos y comunistas del mundo entero) y nadie imaginaba que pudiese existir Internet.

En fin, que la serie no va de la honestidad profesional (y por tanto personal) sino de la crisis del periodismo, crisis de un modelo económico que aquí pretende ingenuamente conjurarse (Leona y su hijo, los malos malísimos), crisis de un modelo cultural (reivindicado en torno a la figura de un líder carismático como Will McAvoy)
Aaron Sorkin (El ala Oeste de la Casa Blanca) homenajea a los periodistas íntegros, pero esta cadena ACN que combate amarillismos informativos, intolerancias ideológicas y corrupciones políticas no deja de ser una fábula. Aunque Sorkin sitúe sus crónicas en la más rabiosa actualidad (primavera árabe, Tea Party… cobertura casi en tiempo real) no es más que literatura. Ficción quijotesca adaptada a la idiosincrasia norteamericana.

De eso va la serie, como siempre: de los valores. Idealismo (Will McAvoy malgastando su dinero: años pagando a un psicoanalista que no visita, MacKenzie que no tiene ni idea de economía, Charlie Skinner que pasa de la audiencia) Sentimentalismo (insufrible capítulo alrededor de San Valentín) Cinismo (esta forma de hablar prepotente -brillante, ingeniosa- que comparten los protagonistas)
¿EEUU en crisis de identidad? HBO al rescate con una serie televisiva de culto que, bajo un guión crítico protagonizado por un equipo de periodistas progresistas, rescata y relanza los valores eternos desde la tradición liberal demócrata. No es casual que en el reparto figure la nieta de Robert Kennedy.

Operación quirúrgica al margen (América es el mejor país del mundo), este canto al periodismo perdido se sostiene sobre unos estupendos diálogos, mezcla de virtuosismo dialéctico y agilidad mental, y unos personajes atractivos. Por eso las escenas resultan tan buenas. Sorprendentes, emocionantes.
Más flojo me parece el argumento, las historias, esta arquitectura en decadencia en toda la literatura occidental. De esta debilidad (la misma que afecta al guión de la película La red social, escrito por Sorkin) deriva la irregularidad de la serie

11 de noviembre, adiós a la guerra y un homenaje a hombres y animales

Animals in War Memorial
El 11 de noviembre de 1918 Alemania se rindió ante los aliados. Según la leyenda, el armisticio que supuso el final de la I Guerra Mundial se firmó a las 11 horas del día 11 del mes 11, y para conmemorar la efemérides, en EEUU se instituyó el día de los veteranos, que se celebra anualmente cada 11 de noviembre.
Se aprovecha este día para reafirmar el conocido carácter nacionalista (“EEUU es una gran nación”, Obama dixit) del ADN norteamericano, haciendo ondear la bandera a media hasta y celebrando desfiles militares y actos religiosos (“In God we trust”)
Pero no solo los soldados tienen derecho a ser homenajeados. También los animales, forzados a participar en campañas militares, tienen su lista de bajas. Se calcula que más de 8 millones de caballos y un sin número de mulas y burros murieron en la I Guerra Mundial. Solo en Gran Bretaña, más de 300.000 palomas mensajeras fueron usadas durante las dos guerras mundiales, salvando miles de vidas.
En recuerdo y agradecimiento a estos animales, se levantó el monumento Animals in War Memorial, inaugurado en 2004 (90 años después del inicio de la I GM) en Park Lane (Londres), creado por el escultor David Backhouse.

Desotoño

otoño
Chirimoyas, castañas, caquis, membrillos. Y las bayas silvestres: endrina, zarzamora.
Naturaleza cercana un tiempo, hoy en camino del escaparate de delicatessen. Frutos gruesos y coloridos que se resisten a dejar las sinfonías del verano, frutas generosas que sin embargo han cedido en nuestro imaginario al reinado de melocotones, sandías, uvas o ciruelas.

Hoy los papás celebran como un éxito que sus hijitos se coman de vez en cuando algún plátano o media manzana, referencias de una vida sin estaciones, plana. Vamos en masa hacia la globalización de la vida cotidiana, por las buenas (imaginario peliculero de las series televisivas y la publicidad) o por las malas (aire acondicionado y demás tecnologías), y las estaciones están en el punto de mira. Pasarán de ser una realidad circular que contextualiza(ba) nuestro cuerpo y sus biorritmos a un exotismo siempre al alcance de nuestro capricho: comer turrón en verano. Exquisiteces homologadas por la nouvelle cuisine de moda: tú puedes permitírtelo, atrévete. Eso sí, pagaremos el plus de la artificialidad.

Tanto, que aquellas bayas que hace dos generaciones colgaban del arbusto en los caminos, pronto se ofrecerán envueltas en plástico y con fecha de caducidad en una bandeja de la sección más sofisticada del supermercado. Seguramente la investigación genética habrá conseguido modificar las características más rebeldes de cada fruta, y podremos degustar membrillos sin aspereza y caquis que no ensucian las comisuras de los labios. Sin rastro de las estaciones.
¿Y el campo? Será una bella foto que presida la cabecera de la cama.

Imagen: Cecilia Gilabert

Ya no tienes por qué pasar la noche sola, Sofía

Ashley Madison usa Rey y ReinaPara cumplir la ley de paridad, la agencia de contactos que nos escandalizó hace unos meses con aquella valla publicitaria donde aparecían Bill Clinton, Carlos de Inglaterra y el rey Juan Carlos (hicieron mal en no echar mano de un servicio que asegura discreción absoluta), lanza ahora una campaña con doña Sofía como protagonista de una tentadora oferta para mujeres insatisfechas: “Ya no tienes por qué pasar la noche sola”.
Mismos derechos para ambos géneros, siempre y cuando te los puedas pagar: así de democrática es nuestra civilización consumista que no entiende de pedigrís ni privilegios a la hora de cobrar. El dinero es la expresión más neutra de los derechos humanos porque no discrimina por causa de religión, ideología, sexo o raza. Vales cuanto tienes, no importa el origen de tu patrimonio. Sin embargo, algunas instituciones insisten en reivindicar su estatus para no pasar por el aro igualitario, algo que en tiempos de bonanza no creaba mayores conflictos. Como argumentó Matas refiriéndose a los chanchullos amistados con Urdangarín: “era el yerno del rey”. También los banqueros y políticos se llevaban comisiones millonarias con la aprobación de la costumbre.
Hoy ha cambiado el escenario y partidos, monarquía o banca son vistos con sospecha mientras la gente aplaude los intentos de la agencia publicitaria (o juez o fiscal) de turno por rebajar los privilegios de anteayer. No habrá pruebas de paternidad demandadas a Juan Carlos porque el Rey no es responsable de sus actos pero casi nadie entiende ni acepta ni se traga. Ni siquiera juristas de derecha

Despilfarros impunes, nervios en los medios

egipto revuelta

Bestiari Il·lustrat TVC Rey
No nos lo podíamos permitir, de acuerdo. Pero sobra la primera persona del plural, como si usted y yo hubiésemos presionado para construir el aeropuerto de Huesca (dos aviones a la semana) o el de Castellón (por inaugurar), la estación del AVE en Utiel (45 pasajeros al día), el Palacio de Congresos de Palma, o la autopista Madrid-Toledo (1.000 vehículos diarios).
Obras faraónicas que habrán engordado unos cuantos bolsillos pero que ahora tendremos que pagar entre todos. Sería pues mejor decir “se lo podían permitir”, en tercera persona. Ellos, algunos, ciertos. Ingresaron millones de euros sabiendo que se cubriría un tupido velo sobre sus firmas y sus nombres, hoy todavía blindados.

Crece la desorientación en un cuatro poder desfondado como en todo ciudadano: tras el reportaje incendiario de Comando Actualidad, no queda sino la paz de los cementerios. Las denuncias, documentadas y contundentes, van a parar al ruido mediático de usar y tirar.
Cesaron a la responsable de TVE que ninguneó la manifestación independentista, y ha dimitido la directora de TVC por el reportaje que usaba al Rey como blanco de tiro, y poco después se suspende el mismo programa. Hay nervios y EREs (El fracaso de El País).
Pero nada más.

Salud: qué (no) podemos hacer

salud y malas prácticas
“La salud es una lotería” me dijo una vez un primo mío médico, y a mí me escandalizó tal afirmación por cuanto implícitamente descalificaba todas las estrategias preventivas y de autocuración con las que yo simpatizaba especialmente en aquella época.
En todo caso, de ser una lotería y como pasa con todos los juegos de azar, admite apuestas. No es lo mismo invertir un millón de euros en una quiniela que rellenar una sola columna: cuestión de probabilidades. Y si podemos apostar por la salud, se me ocurren estas pocas indicaciones:

NO CONVIENE AUTOAGREDIRSE:
1. Fumar, tomar alcohol y demás sustancias excitantes o euforizantes que modifican el equilibrio natural.
2. Modificar nuestros horarios: el cuerpo es un conjunto de automatismos.
3. Estresarse, algo que la aceleración del actual capitalismo tardío estimula.
4. Obsesionarse, tanto da que sean temas personales o profesionales.

CONVIENE CUIDARSE:
1. Ejercicio físico habitual realizado con moderación
2. Comer sano, ya todo un tópico. Verduras, frutas. Más crudivorismo y menos sartén. Comer menos
3. Implicarse en los trabajos que uno hace. Deberían ser gratificantes, algo que nuestra civilización capitalista (menos la feudal o la esclavista anteriores) no contempla.
4. Meditar, no importa técnica ni orientación. Reservarse un espacio diario para desconectar y hacer un ejercicio de introspección para recuperar el sentido de las cosas, la alegría de vivir.

El tema da para libros, foros y mucho más. Lo dejo aquí: tampoco la salud debería convertirse en un tema obsesivo. Al fin y al cabo, estar bien no es un fin (entonces se convierte en narcisismo, una tendencia estimulada por el consumismo y el individualismo postmoderno) sino un medio. La salud debería ser este estado natural del cuerpo en que nos olvidamos del cuerpo.
Sin olvidar que no hay seguro contra el envejecimiento la enfermedad, el dolor y la muerte. Aunque la ciencia médica (incluyo la oriental y todas las alternativas) ha acumulado una gran cantidad de conocimientos, el cuerpo sigue mostrando muchas etiologías por descubrir. Por eso la salud tiene algo de lotería.

Universidad de Salamanca

Homeland, el muro interactivo

homeland
Si sigues la serie de moda (destronó a Mad Men en los últimos Emmy), esta imagen interactiva puede resultarte útil, o cuando menos curiosa.
Para no perderte en las investigaciones de Carrie Mathison y su reconstrucción histórica de los años oscuros del sargento Nicholas Brody, aquí tienes el tablón del agente de la CIA convertido en un libro abierto.

Homeland (ficha en Espoiler.tv) es una apuesta fuerte de Showtime por entrar en el segmento de series de culto. Queda teritorio por colonizar más allá de la HBO.
Puedes bajar la primera temporada, por ejemplo aquí.
La segunda, recién estrenada, es emitida en España por Fox en VOSE y doblada.

Golpismos

francisco alaman franco

Se llama Francisco Alamán Castro y es coronel en la reserva. Fiel a la tradición golpista del sector más rancio del ejército, ha amenazado con una intervención militar en Catalunya si se confirma el proceso de independización insinuado por Artur Mas, aunque rápidamente descafeinado por Duran i Lleida.
De Franco a Tejero, pasando por cientos de generales y oficiales, dispuestos a sustituir el poder civil y suspender las libertades democráticas en nombre de la patria y el honor.

Militares de derechas (también pueden aparecer de izquierdas en otros contextos), dispuestos a reinstaurar unos valores patriarcales que consideran desnortados. Se opusieron a la legalización del PCE y miren ustedes cómo hoy está el partido de Carrillo: la historia es más contundente que todos los puños de hierro. Pasará lo mismo con la independencia de Euskadi o Catalunya: al cabo de unos años de producirse, si es que se da, todos viviremos como si tal cosa.

La ocupación militar, más que una exhibición desaforada de fuerza bruta, es un derroche inútil. Un gesto sobreactuado en tiempos donde los mercados cambian gobiernos sin hacer el menor ruido. Quizás los golpistas añoran aquellos tiempos de testosterona y ven en la aventura catalana una oportunidad de volver a lucir uniformes y tanques en desuso. El ejército no se resigna a convertirse en una ONG orientada a misiones de paz supervisadas por la ONU para neutralizar los efectos mortales desencadenados por el militar mesiánico de turno.
Hoy sobran los mesías porque hablan las Bolsas.

Imagen: Spain Crisis

Anna Tarrés, deportistas éticos y estéticos

Anna Tarrès

Las nadadoras lloran ahora porque la entrenadora las maltrataba. También lloraba Contador porque un bistec le había robado un Tour. Deportistas que se resisten a asumir su rol de comparsas mediáticos, de bufones que desvían la adrenalina de millones de ciudadanos: en la tele y en el estadio se subliman buena parte de las frustraciones colectivas, de ahí que cada vez tengamos más tele.

El fútbol se salva de la bancarrota (debe más de 750 millones a Hacienda) gracias a lo que las cadenas pagan a los clubes, y algo parecido pasa con olimpiadas, campeonatos del mundo y demás. Lo dijo el anterior ministro de cultura: “el fútbol es de interés general”, y ahora el gobierno del PP. Por supuesto mucho más que la educación o la sanidad. El deporte televisado es tan sistémico como la banca. Y a los ciclistas o nadadoras les toca sonreir ante las cámaras cuando ganan.

A los espectadores solo nos interesa el discurso del triunfo: ya saben, el sacrificio, el heroísmo, los valores. No queremos saber de la trastienda, donde se cocinan maltratos, vejaciones, abusos, sustancias prohibidas y dopajes: todo vale, a condición de que no nos lo cuenten.
El deportista modelo de virtudes, la única referencia que se salva de la quema donde arden políticos y banqueros, debe aparecer puro e inmaculado, dispuesto a sesiones fotográficas donde no quede resto de la rutina diaria (entrenar, entrenar, entrenar) ni asome el látigo del entrenador.

Deportistas guapos y glamurosos, como antes los generales eran fuertes y machotes. Detrás, apartados, prohibidos, quedan los heridos.

Foto: Sergio López. Sur.es