Compartir carpetas y portapapeles entre Windows y Linux con VirtualBox

Cómo compartir carpetas de Windows virtual (sistema guest) con Linux Ubuntu (sistema host en el que hemos instalado VirtualBox:
1. sudo apt-get install dkms
2. Desde VirtualBox instalar el pack de extensiones (Archivo -> Preferencias -> Extensiones -> icono Agregar paquete. Navega hasta encontrar el archivo que has descargado desde la página de OracleVM en la sección Oracle VM VirtualBox Extension Pack según la versión de tu versión y plataforma. [+]

Open Badges: guarda y comparte tus certificaciones y trofeos virtuales

La gamificación en auge en todo tipo de procesos educativos (online desde hace un tiempo pero también lentamente colándose en el aula) genera la necesidad de gestionar los reconocimientos que vamos obteniendo.
Hay que almacenarlos y sobre todo compartirlos para que estos badgesadquieran su valor. Posibilitar a cualquier usuario o institución el acceso a esta información dinámica que forma parte de nuestro perfil virtual. [+]

Finlandia tan cerca, tan lejos

finlandia
Uno escucha a los que han visitado al sistema escolar que llegó del frío, a los que han estado allí compartiendo horas y aulas, y todo resulta tan fácil, tan evidente.
Pero desde aquí nos limitamos a repetir tópicos (que si PISA, que si no PISA) sin despegarnos de nuestro fracaso escolar. Como pasa con el cáncer, hay demasiados profesionales que viven del fracaso escolar como para sentir una verdadera necesidad de cambiar nuestro sistema. Un sistema que se ha encerrado en el interior de un muro de lamentaciones al que cada día, cada clase, cada evaluación, acuden a llorar profesores, padres, directores o tutores para repartir culpas de lo poco que trabajan los críos. ¡Y lo mal que se portan!
Pero uno contempla a los que vuelven de Finlandia tras haber mamado sus clases y piensa que allá no hay milagro sino sentido común. Una receta de lo más simple, que poco tiene que ver con las reivindicaciones de sindicalistas y expertos, ni siquiera con la inversión de recursos o el sueldo de los profesores:
1. Selección exigente de los aspirantes: solo los mejores, los más completos, llegan a maestros
2. Seguimiento. Evaluación cotidiana y abierta del proceso
3. Responsabilidad. El Ayuntamiento contrata al director, y este contrata a los profesores
4. Soporte familiar. Servicios sociales individualizados y eficaces que garantizan que cada niño está bien atendido en casa

Cuatro pautas tan sencillas que escandaliza comprobar cómo las obviamos para empeñarnos en discutir bizantinamente reformas educativas, que una tras otras se demuestran ineficaces. Dictadas bajo el lema lampedusiano de cambiar cosas para en el fondo no cambiar nada.
Y no cambia porque los profes y maestros somos piezas de un sistema autoritario que se retroalimenta. Peor: que se retroalimenta deficientemente porque está en crisis desde que se desmoronó el autoritarimso político (léase franquismo, pero también comunismo y demás aparatos basados en un modelo centralizado y burocrático) y el autoritarismo familiar, aquel que entregaba al niño en la escuela amenazado y bien amenazado (“si el maestro te pega, yo al llegar a casa te pegaré el doble”)

No hay milagros. Ni las escuelas finlandesas funcionan bajo un sistema disciplinario (como sí es el caso coreano) ni los niños son escolarizados en fase temprana, todo lo contrario. No hay milagro, solo sentido común.

Por qué los profes seguimos empleando las mismas pizarras de siempre

Einstein Pizarra

Por inercia, comodidad y demás razones vinculadas a la naturaleza procastinadora de los humanos, sobre todo si son funcionarios.
Pero hay más:
1. Por fidelidad al sistema escolar, diseñado con criterio burocrático y blindado por tanto a cualquier cambio real, a todo tipo de innovación que cuestione en la práctica la cadena horario – programa – libro de texto – aula – pasar lista – exámenes – poner notas -evaluación
2. Por fidelidad al carácter autoritario y vertical del sistema escolar, escenificado hora tras otra en la clase magistral, de la que la pizarra es foco.
3. Por fidelidad al espíritu endogámico del sistema escolar, tradicionalmente desvinculado de la vida real. La pizarra como icono de esta filosofía neoludita
3. Por fidelidad a la economía del sistema. Usar PDIs, netbooks y demás parafernalia no solo supone mantenimiento de software y hardware sino además una inversión de energía (arrancar PC, conectarse a Internet, abrir nevegador) que los equipos directivos y educativos no están dispuestos a asumir. “Además de hacerles callar, enseñarles a comportarse, revisar las tareas que no hacen, ¿tengo que comprobar si usan correctamente el ordenador y atender sus muchas consultas de usuario impaciente?”

PLE: Entorno personal de aprendizaje

VLE
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Los Entornos Personales de Aprendizaje (PLE: Personal Learning Environment) son un modelo versátil y holístico (por cuanto integra dinámicamente todo tipo de medios y los distintos actores presentes en el proceso de aprendizaje), que promueve especialmente el papel del alumno como gestor de este proceso en un ámbito colaborativo y social.

El PLE es una propuesta reciente. Data de 2004 y fue popularizada (2005) por Scott Wilson en el diagrama que ilustra este post.

Me ha gustado mucho la explicación de cómo desarrollan un PLE en Ver pasar las nubes

Por qué (no) me gusta la música clásica

violin
Un curso de 2º de ESO al que doy clases está plagado de ex estudiantes de música, estudiantes de música a punto de dejarlo y estudiantes de música que han decidido dejarlo este año. ¿Motivos? El estrés, la cantidad de tiempo que les absorbe…
Varios estudiaban piano, una violonchelo, otro saxo, otra flauta. Llevan cuatro, cinco o seis años y sienten que se acaba un ciclo. Adiós al conservatorio, a la música. Una liberación.

Sin embargo, creo que las causas de tal abandono pueden ser otras.
Primero, el cambio de edad: los 12-13 años supone el ingreso en la adolescencia, con todo lo que implica de renuncia a la disciplina en general y a la autoridad familiar en particular. Quieren tener su horario disponible para encontrarse con los amigos, salir, hablar. Y como obligación la escuela les sobra.
Segundo, porque la música se enseña mal. Armonía, solfeo, teoría: una preparación exhaustiva propia de un especialista. Rigor, exigencia. El discurso pedagógico musical es autoritario (también lo es el deportivo) sin ofrecer a cambio una actividad práctica gratificante como puedan ser los partidos o las competiciones deportivas. El estudio de la música se hace tedioso y tiene poco que ver con la pulsión vital de la adolescencia y menos con la cultura dominante dispersa, social, superficial y cambiante.
Dicen que en otros países (EEUU como referencia) la experiencia es distinta: practicar música en el instituto o en una academia se parece más a practicar un deporte: activa y estimulante.

Descubrí la música clásica cuando ya tenía 18 años. Escuché tocar a Pau Casals en la radio y supuso una revelación. Quiero tocar chelo, me dije. Pero entonces (hablo de 40 años atrás) nadie sabía dónde encontrar un chelo. Las dos tiendas de música de la ciudad me acabaron de disuadir: solo pudieron recomendarme rebuscar en el desván de algún familiar, a ver si tenía suerte y encontraba alguno olvidado. Los chelos ya no se fabrican, es un instrumento antiguo que ha desaparecido, me aseguraron.
Bien. Al año siguiente, estudiando en Barcelona, me animé y compré un violín barato, y después un método de quinta mano en una librería de viejo. No sabía cómo se afinaba ni cómo se tocaba. Intenté trasladar lo poco que conocía de guitarra y al tensar las cuerdas el puente resbaló. Pensé que se había estropeado y acudí a la tienda a reclamar.
Dos años después empecé a clase de violín. Era el único profesor y yo uno de sus pocos alumnos. Todo era mágico, marginal (de hecho él daba clases en un pisito cutre de la periferia), heroico y absurdo. Mítico: referencias a obras y maestros del siglo XIX, a intérpretes y discos que habitaban en geografías tan distantes.

Desde entonces la música clásica me ha atraído y apasionado (Bach, Brahms, Mahler, Elgar) al tiempo que me ha rechazado. O soy yo quien la rechazo. Los conciertos son celebraciones místicas a las que asisten frikis y sobre todo viejos.
Y cuando estudio no puedo dejar de imaginar que estas piezas compuestas hace 100 o 200 años eran interpretadas en salones burgueses con sofás rancios y cortinas de terciopelo poblados de niñas cursis y señores clasistas. Ambiente insano en el que sin embargo florecían estos genios que fueron Beethoven, Shubert y demás. Música cortesana o de iglesia, que nada tiene que ver conmigo, con nosotros, con la realidad cultural actual.

Algo de este ambiente decadente, mezcla de espíritu militar y sentimentalismo ñoño, debe todavía flotar en los métodos, las clases y los conservatorios de ahora, que aleja a los niños apenas llegan a la preadolescencia después de hacer dedicado cinco o seis años a una disciplina que de repente se les vuelve ajena.

Aula digital vs aula virtual

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Modernizar el aula. Todo un tópico que da de comer a unos pocos profesionales (de los libros, los simposios, los eventos, las fundaciones, las administraciones públicas) y deja indiferentes a la gran mayoría de los protagonistas: los profes siguen con su libro de texto, su pizarra, sus subrayados y sus exámenes. Con recuperación, claro.
Se habla de las TIC como de un intruso y de las nuevas (sic) tecnologías como si viviésemos en los años 80.
No importa: el fracaso escolar, el estrés de los profes y las pocas salidas profesionales tras cualquier titulación forman un triunvirato de tal magnitud que la escuela 2.0 bien puede esperar el sueño de los justos. Sobre todo ahora que los recortes refuerzan la dinámica escolar en pura supervivencia.

Supongamos que no existe todo lo anterior. O que no influye en el ánimo de algun@s profes (haberl@s hayl@s), con ganas y tiempo de incorporar la cultura digital a sus clases.
Dejemos tantos cursos, blogs y lecturas, para empezar aplicando el sentido común.

Lo primero de todo: ningún profe puede enseñar lo que no sabe. No usar pues el aula y los alumnos como conejos de Indias con los que experimentar: cualquier innovación debe ser ante todo eficiente. No una oportunidad de lucimiento o experiencia para el profe sino un método o plataforma que permita a los alummnos aprender más y mejor.

Lo segundo: aclararse. ¿Qué quiero hacer?
Distingo entre aula virtual y aula digital, dos opciones distintas aunque complementarias (o paralelas, según los objetivos o la preparación del profe):
Aula digital: el aula de siempre vitaminada con pizarra digital, netbooks y cualquier otro cacharro. Posibilidades: clases más entretenidas (incluso interactivas, uau!!), entrenamiento digital de los alumnos…
Aula virtual (o 2.0): Internet como ámbito de comunicación, estudio e investigación. Puede usarse dentro del aula física digital (cuando usamos páginas web en la pizarra digital por ejemplo) o fuera. En casa, usando herramientas ad hoc (Edmodo, Moodle, blog propio…) o genéricas (Wikipedia, YouTube, lista de correo…) que permiten crear una red que extiende la dinámica del aula y el grupo físicos a una serie de actividades basadas en Internet

Imagen: Lo que me toca los cojones

Por qué es imposible reducir el fracaso escolar: 7 razones

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1. Los profesores somos malos profesionales. Llevo 35 años dando clases y nunca he sido supervisado. No hay seguimiento alguno, ni pruebas de acceso rigurosas que sirvan como filtro. No existe la profesión sino la buena voluntad.
2. Los padres no nos comprometemos. No tenemos tiempo ni energías para revisar los deberes, los controles, los libros, las notas.
3. Los alumnos no están motivados. La escuela es demasiado aburrida en relación a otras fuentes de información, por ejemplo Internet.
4. El sistema escolar es anacrónico. En un mundo global cambiante y abierta, la escuela sigue aferrada a un modelo burocrático
5. Los políticos no se atreven a entregar el poder de la escuela al director, al tutor, al profesor, y someterlos a controles de calidad (¿qué grado de satisfacción tienen los clientes?, o sea los alumnos). Es más cómodo mantener entelequias como el consejo escolar o la figura del inspector, ambos alejados de la realidad cotidiana.
6. El cambio de primaria a secundaria (donde se dispara el fracaso escolar) es absurdo y traumático. Los alumnos pasan de tener un profesor-tutor y un aula a tener 10 profesores y 3 o 4 aulas con la consiguiente dispersión física, justamente a una edad (11-12 años) donde explota la dispersión psicológica. Por su parte, los profesores-turores pasan de tener 25 alumnos en primaria a 150 en secundaria, con la consiguiente dispersión académica.
7. En conjunto no hay nadie que se responsabilice de tal fracaso, que es un auténtico atentado terrorista. Con víctimas: l@s much@s chic@s que no acaban la ESO son carne de cañón en la mayoría de casos.

Imagen: Leer el Universo

Edmodo vs Moodle

Edmodo

Primera aproximación (puntos a favor de Edmodo):
1. Edmodo no exige instalación ni configuración. El registro y matriculación son inmediatos.
2. La interface de Edmodo es simple e intuitiva
3. Edmodo tiene pinta de red social, incluso se parece un poco a Facebook o Tuenti, el gran referente de los adolescentes españoles.
4. Edmodo permite una organización flexible, mediante grupos y subgrupos.
5. Edmodo es muuuuuuuy fácil de administrar
6. Tiene versiones móviles (he probado las de Android y iPhone|iPad), algo que quizás disuada a algunos profesores que se empeñan en ver el móvil como un enemigo a enterrar.