en tiempospos(t)modernos

Católicos selectivos

jesus
Hablo en clase de Lázaro y la frase “levántate y anda”. Solo a uno o dos de mis alumnos (13-14 años) les suena. “Pero, ¿no sois católicos?” les riño. “¡Claro!” casi protestan al unísono al menos quince de ellos. “¿Y vais a misa al menos cada domingo?” No entienden a qué viene la pregunta. “No”, confiesan mayoritariamente.
Y me explican a continuación (yo hago como si entendiese) que no tiene nada que ver ser católico y conocer los Evangelios o ir a misa. Están tan convencidos… Por lo visto para ser católico basta creer en Dios.
Casi me parece oir a Lutero revolverse en su tumba.

En realidad, estos chicos se limitan a seguir el ejemplo y la enseñanza de sus padres. También son católicos (¿cómo no?: se es católico por imposición familiar) y tampoco obedecen las normas emanadas por la Iglesia y el Papa. Por ejemplo, las relativas al sexo. ¿Qué católico limita su actividad sexual a un objetivo reproductor absteniéndose de cualquier tipo de sistema anticonceptivo, como exige la doctrina católica?

Esto es la postmodernidad: el consumo como modelo. Individualizado, ubicuo, fugaz. Consumo lo que quiero, cuando, como y con quien quiero.
Relativismo ético, eclecticismo estético.
No es necesario renunciar a la tradición ni a los dogmas ni a las creencias. La revolución (y por lo mismo el compromiso) ha quedado obsoleta.
Hasta hace nada, la Iglesia castigaba con la excomunión a quienes cuestionaban o transgredían su autoridad. Hoy les da la comunión cuando les da el antojo y la piden en bodas, bautizos y comuniones.

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