en tiempospos(t)modernos

El derecho a (no) leer

Cómo promnocionar la lectura en la infancia/adolescencia y en el sistema escolar. Dos posturas básicas:
1. Lectura dirigida. Comentario de texto, ficha, evaluación, examen. ¿Cómo se llama el personaje que aparece en…? Tema y argumento
2. Lectura libre. El placer de leer. Opinión personal. Comentario vivencial

En el primer caso se opta por textos clásicos o que tengan algo de ejemplarizante (estilo, historia, moraleja), mejor si cuentan con material didáctico (esquemas, guías) aprovechable
En el segundo caso se estimula la elección personal o colectiva mediante algún tipo de referéndum, con coloquio final para compartir qué (no) te ha gustado o redacciones creativas que tengan el libro como punto de partida.

Pero falta (siempre falta: la vida nos conduce al duopolio maniqueo de buenos y malos) una tercera vía. Liberarse todavía más y sin complejos ni prejuicios de la obligatoriedad. Leer es un derecho, no un deber, y los profes tendríamos que ser capaces de estimular en los alumnos este acercamiento desinhibido y desacralizador. Claro que para esto necesitaríamos una escuela radicalmente distinta de la actual. Abierta, empírica, vital, amante del saber y entusiasta del arte y la ciencia. Solo entonces tendrían sitio propuestas como la ilustrada por Quentin Blake a partir de unos lemas de Daniel Pennac (Mal de escuela), novelista y maestro de profesión pero alumno desastroso en su infancia.

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