en tiempospos(t)modernos

El Gran Otro de la postmodernidad

Si el Gran Otro durante siglos estuvo (está, para muchos) personificado por Dios, y más tarde por alguna de las grandes causas laicas (Estado-nación, comunismo…) que nos vigilaban y obligaban como proveedoras autoritarias de identidad, ¿qué instancia absoluta pero inmaterial nos observa en estos tiempos postmodernos desde ningún sitio mientras da sentido a nuestra existencia? ¿Qué Gran Otro nos sostiene?
Seguramente la televisión. Y los códigos consumistas impuestos por la moda, tan personalizables y fugaces que empapan nuestras vidas con mayor eficacia que sus predecesores. Y Google: todo está en Google. ¿Cuántas veces no hemos buscado nuestro nombre en Google para convencernos de (y de paso medir) nuestra existencia?
El Gran Otro de la Edad Media y la Modernidad eran sólidos y estables. Los nuestros son líquidos, sometidos a la aceleración histórica que nos empuja a la renovación constante, a la desconfianza: un Gran Otro ubicuo pero volátil, afectado por la duda: ¿y si fuera virtual? Matrix.

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