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El santoral de la bendita transición

Tarancon
Bueno, pues parece que el efecto regresivo de las navidades ha relanzado la transición que tantos políticos siguen empeñados en mantener hibernada. Y no para revisarla, a lo que uno se apuntaba, sino para mitificarla todavía más.
No importa que hayan transcurrido décadas desde entonces, los fantasmas siguen ahí. Las mismas imágenes, las mismas batallitas, los mismos gurús. En el documental que TVE ha dedicado al cardenal del cambio (Tarancón, memoria de una lucha) no faltaba, por supuesto, Victoria Priego: cita obligada.
Visto desde la ignorancia actual, parecemos hijos bastardos de aquella transición impecable, por lo mal que nos ha ido después. Al cabo de 30 años sigue sin cerrarse (o abrirse) el mapa autonómico. Por no hablar de una economía aferrada a la especulación inmobiliaria y el turismo.
¿De aquellos polvos estos lodos? No, porque todos fueron santos y hoy estamos hechos unos zorros.
Algo se hizo mal, muy mal, cuando se prohibió juzgar el pasado y se blindó a los torturadores. Así nos va: de aquel Tarancón al actual Rouco Valera.

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