en críticas, música

El violonchelista tranquilo

O.S.B. Obras de Roig-Francolí, Lalo y Brahsm. Solista: Gary Hoffman. Director: Salvador Brotons
Auditorium, 25 de noviembre

Gary HoffmanBella obra la del ibicenco Roig-Francolí, que nada o poco tiene que ver con la habitual vena costumbrista derivada de la estética nacionalista ni con las propuestas experimentales que ingadan en el lenguaje y sus límites. Lo más destacable: se deja oir con gusto. Atrae e interesa como consiguen las obras bien hechas, construidas con lógica y escritura fluida. Cinco escenas equilibradas que manejan los colores de la orquesta con aparente sencillez y evocan una atmósfera serena que consigue naturalmente la complicidad del oyente.

No nos alejamos de este registro con la siguiente obra. Y no porque sea especialmente clasicista o pausada sino porque el solista la reconvertió en un paseo sin sobresaltos. Todo el romanticismo de Lalo, despojado de aristas y aspavientos. Virtuosismo de baja intensidad, ralentizado como por arte de magia. Hubo mucho aplomo en la ejecución de este concierto, tanto que seguramente se alejó de cualquier otra versión escuchada anteriormente. Imposible unos cambios de posiciones más suaves y un arco con menor tensión. A cambio de una insólita intensidad. Sonido y fraseo plenos. Redondos: imposible registrar fatiga o exceso a lo largo de una interpretación ajena a cualquier indicio de altibajo.

Sí hubo en la cuarta de Brahms, experada siempre con máxima expectación. Es cierto que hubo momentos inspirados, como suele suceder en los trabajos de brotons coincidentes con los pasajes más movidos. Pero también que en algunas fases del segundo y cuarto movimientos aparecieron pequeñas lagunas, bajadas de pulso expresivo.

Artículo publicado en Ultima Hora

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