en opinión, política

Excelencia

excelencia

Parece que esta va a ser la legislatura de la educación, Bauzá dixit aunque también Antich estaba por la labor antes del 22M. Todos están por la labor, hasta el punto de que se ha montado un gran pacto que ha despertado ilusiones sin cuento. Algunos sindicatos, patronales, colegios profesionales y no sé cuántas instituciones más de la sociedad civil dicen estar de acuerdo y por la labor. No sé yo si a toda esta gente va a quedarle energías para bajar a pie de aula, allá donde de nada sirven las fotos ni los discursos ni las firmas porque el fracaso escolar no existe como problema: es simplemente la norma en la mayoría de escuelas de primaria y secundaria. Dicen tener el revulsivo: la excelencia. De la cultura del esfuerzo que nos ha llevado a un fracaso del 40% ahora pasaremos a la cultura de la excelencia. Y yo me pregunto si no sería más sensato implantar la cultura del mínimo esfuerzo, este que en muchos casos es solo literatura publicada en proyectos y normativas. Por ejemplo: que sea obligatorio de verdad que los alumnos asistan a clase diariamente con los deberes y el material escolar al día. No hay mecanismo administrativo que persiga y castigue a tantos padres que consienten la asistencia intermitente y el rendimiento deficiente de unos hijos sometidos a un régimen de enseñanza obligatoria. Otro ejemplo: que se baremen los resultados académicos como mérito a la hora de solicitar centro. Pero el sistema escolar se resiste a aceptar cualquier reforma que enturbie el carácter mesiánico que tanto gusta a pedagogos, expertos y sindicalistas, fugitivos todos ellos del aula.

Artículo publicado en Ultima Hora (31-05-11)

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