en tiempospos(t)modernos

Facebook y los mapas: la vida está en otra parte

Facebook no tiene botón de No me gusta porque es una red social positiva. Puedes compartir fotos, noticias, frases… dentro de unos límites no escritos que vienen marcados por el ingenio, la diversión, la amistad o la familia. Excepto la muerte de algún ser querido (que siempre tiene un tratamiento respetuoso), no hay experiencias íntimas dolorosas que puedan ser compartidas en Facebook sin generar incomodidad. Si estás triste, hecho polvo o deprimido, no uses Facebook para compartir tu melancolía. La tristeza desafina y debe ser colocada en el extrarradio de las redes sociales, en la soledad. La intimidad (la de verdad, esta zona obscura donde habitan nuestros miedos) no se comparte.

Pasa como con los mapas. Según Alfred Korzybski, creador de la semántica general e inspirador de la programación neurolingüística, el mapa no es territorio: una metáfora para expresar que la realidad se extiende más allá de la que percibimos mediante el lenguaje. La lengua es un mapa: abstrae, simplifica, reduce el territorio que simboliza gráficamente. La lengua y el mapa son guías que nos orientan (jerarquizando, organizando, filtrando) en un territorio o una realidad mucho más extensas y sobre todo complejas.
Sobre esta premisa de Korzybski se han escrito relatos tan divertidos como este, creo que obra de Borges: unos geógrafos o cartógrafos están empeñados en hacer un mapa exhaustivo, y lo rehacen una y otra vez aumentando la escala para recoger más y más detalles. Hasta que hicieron un mapa de la dimensión del territorio. Satisfechos, lo desplegaron pero entonces cubría todo el territorio con lo que su uso se hacía inviable.

Queda fuera también de nuestra existencia (simbolizada, cartografiada, compartida en Facebook) el inconsciente. Así, solo una parte de nuestra existencia se hace visible. Fuera quedan vacíos (esos que a veces nos asaltan a medianoche o en momentos de crisis), boquetes de angustia. Lo Real de Lacan. O como cuenta Milan Kundera en una de mis novelas favoritas: La vida está en otra parte

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