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Fracking & prospecciones

Vuelvo a recomendar la lectura de Los futuros que vienen de David de Ugarte, el tercero de los ensayos que forman la trilogía de las redes, de descarga gratuita. Digamos más bien: los futuros que no vienen. Que no acaban de llegar porque las fuerzas del pasado se resisten a ceder el paso.
Por ejemplo, la industria del petróleo. En vez de aceptar que su ciclo histórico se está acabando (no solo porque una sociedad basada en la energía fósil ya no es sostenible desde el punto de vista ecológico sino por el agotamiento de las reservas)

“Es la guerra, más madera” (Obama también bombardea Irak, siguiendo el mandato de los Bush). Es el fin, más petróleo. ¿Y de dónde lo sacamos? Por ejemplo del fondo marino que queda por explorar: el Mediterráneo. Canarias, Baleares, por mucho que atente contra el modelo turístico que sustenta la economía de las islas.
Y recurriendo a métodos más agresivos. El fracking: fracturar la roca bombardeando con agua, arena y químicos a presión los pozos y bolsas para multiplicar la cantidad y velocidad de extracción a cambio de contaminar el entorno (acuíferos, aire, terrenos), consumir cantidades ingentes de agua y provocar riesgos sísmicos. Por supuesto defienden tal técnica (que se calcula ya supera el 70% de extracciones en EEUU) las grandes petroleras, pero también la mayoría de gobiernos. O líderes políticos tan poco relacionados con el tema como el secretario general de la OTAN.
peak-oil
El fracking se aplica en España, donde el PP se ha opuesto a una iniciativa parlamentaria de Izquierda Plural para prohibir el fracking en nuestro país. Y el Tribunal Constitucional ha dictado una sentencia que impide a las Comunidades Autónomas prohibir el uso del fracking en sus territorios. Entre los argumentos a favor que esgrimen petrolíferas, políticos y empresas explotadoras: los grandes beneficios económicos para el país y los muchos puestos de trabajo que genera. También los defensores de las prospecciones en el Mediterráneo auguran empleo para todos los que tendrán que encargarse de limpiar el mar de chapapote.
Pan para hoy, hambre para mañana

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