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Fraga no ha muerto

Fraga_Franco
¿Cuál es el tema más popular en la televisión española, que vuelve una y otra vez de forma recurrente mediante todo tipo de reportajes, entrevistas, documentales…? La Transición, así, en mayúsculas.
La Transición y algunos de sus protagonistas, elevados a la condición de patriotas excelsos. De santos.

Ya sabes: repite una mentira y acabará convirtiéndose en verdad. No bastaba el autobombo que se dieron los artífices (o arquitectos: el vocabulario es toda una pista) convirtiendo la Transición en un modelo admirado en todo el mundo y puesto en práctica por todos los países que salían de una dictadura.
No, desde entonces no han cesado las campañas mediáticas para fijar aquel episodio histórico en nuestra retina y blindarlo frente a cualquier revisión crítica. Lo tenemos tan cerca que se hace imposible mirarlo.

La muerte de Fraga, excelente oportunidad para volver sobre la carga. Por lo visto, la democracia española es obra suya: esta es la conclusión a la que llega el largo documental emitido ayer lunes 16 en TVE. Solo las reticencias del Rey y la enemistad con algunos líderes azules o del Opus frenaron su ascenso a la presidencia del gobierno.

No ha habido juicio al franquismo, hasta el punto que la recuperación de la memoria histórica se ha criminalizado como el peor ataque a la convivencia. Resultado: golpistas impunes. Cuarenta años de dictadura silenciados a cambio de exaltar la Transición: un pasaporte para la reconversión política de los franquistas, que les permitió tutelar la nueva etapa manteniendo intactos sus intereses estratégicos

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