en tiempospos(t)modernos

Frances Ha, amor alegre sin futuro y sin sexo

Adolescentes promiscuos pero sin apenas sexo. Regresión infantil(ista), la vida y la relación como un juego.
Frances tiene a sus padres subvencionando puntualmente y de buen rollo su autonomía. Quiere ser bailarina pero acaba haciendo otro trabajo, también de buen rollo. Nada de Billy Elliot. Tiene una amiga a la que ama, se aman, pero se separan y se reencuentran también de buen rollo. No hay tragedias ni conflictos en esta existencia flotante, líquida, tan postmoderna. Sin seguridades ni compromisos. No hay sexo pero podría haberlo: no hay metarrelatos. Sin prejuicios.

Ni siquiera dos iconos de la mitología cosmopolita como París y Japón funcionan como revulsivo trascendental o heroico. Frances llega tarde a la librería de culto, su amiga se aburre en el país nipón.
Sin pareja, a pesar de que ella es tan desordenada y su amiga tan lo contrario: complementariedad teórica, idoneidad. Sin sexo. Ni con ella ni con el amigo con el que habla y se divierte.

Una mirada ingenua frente a la vida que pasa en blanco y negro. Qué película tan bonita. Tan deliciosa.

No está dirigida por una mujer. Él se llama Noah Baumbach y tampoco es un jovencito. Cosas del arte.
Y no todas sus películas son tan indies como Frances Ha (2012), aunque la mayoría cortejan temas como la juventud y la jovialidad. La última es la comedia While We’re Young (2014), con Ben Stiller, Amanda Seyfried y Naomi Watts.

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