en tiempospos(t)modernos

Gangnam Style

Gangnam-Style-PSY

Gangnam es un barrio residencial de Seúl, algo así como Sarrià en Barcelona luciendo pedigrí al declararse contrario a cualquier tipo de aventura independentista. Ninguno de nosotros habría sabido de la existencia de los pijos de la jet set coreana de no ser por un tal PSY. Y tampoco nos sonaría de nada este nombre si no fuese por YouTube. Ya ven, el efecto mariposa. Un rapero graba un clip en Corea del Sur y al otro lado del mundo se agolpan los y las adolescentes ante sus portátiles, tablets y móviles para ver y escuchar Gangnam Style.
El vídeo lleva más de 460 millones de visitas y se acerca al top 5 de YouTube. Peligran pues los grandes ídolos: Justin Bieber, Lady Gaga, Jennifer López, Shakira y Eminem. De golpe se ha colado Asia en el ranking como se metió Elvis en los hogares norteamericanos a golpe de cadera. Solo que esta vez no ha habido sobresalto como entonces porque hoy todo quisque está curado de espantos. El marketing se ha adueñado también de la provocación, y la administra con tiento: el rapero se ha presentado este pasado domingo con su tema en el Gran Premio de F1 de Corea del Sur.
Mestizaje de carreras de coches y pop, otro ejemplo de fusión cultural. PSY es una versión light de Eminem que adapta el descaro del rap a los ambientes lujosos más acordes con el imaginario dominante. Piscina, mujeres, dinero fácil, descapotables: ¿no era la misma fantasía de Elvis? Asia nos clona, el triunfo definitivo de la cultura del simulacro. Allá donde se esfuma la verdad incómoda del original, la parodia se impone como producto reconocible, consumible. Arte líquido.

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