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Guardiola

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Final de la Champions / IB3

Excelente la cobertura del partido del siglo (¿cuántos partidos del siglo caben en un siglo?), a tono con la fiesta que supuso. Deportividad en el campo, en la grada, en las ruedas de prensa. De ahí que la tertulia de IB3 resultase más plácida que cualquiera de las organizadas en torno al partido más intrascendental del Mallorca de esta temporada, por ejemplo. Es lo que tiene el buen fútbol (“centrarse en el juego, solo existe existe el juego” repitió Pep ante los micrófonos con una naturalidad que enerva a los madridistas de mala fe): provoca admiración y buen rollo. Da igual que el gol del United llegase precedido de un fuera de juego no pitado por el árbitro. El fútbol como obra de arte contemplada por una masa de millones de personas, este es el milagro que raramente se produce. Un partido como regalo para la vista, como ejemplo de solidaridad bella y eficiente. Me gustó la expresión facial de Guardiola: ni asomo de esta mirada asesina o de estos gestos crispados que tantas veces muestran los gladiadores de nuestro tiempo. Adrenalina, sí, pero civilizada.

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