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Ídolos flotantes

Idols
Ídols. Dirección teatral: Catina Campins. Dirección musical: Ester Mas. Dirección artística: Carlos Miró.
Trui Teatre, 29 de mayo

Mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucha afición para conseguir un resultado profesional: esta es la impresión que uno tiene a lo largo de un montaje irregular y ambicioso donde conviven carencias técnicas y virtudes artísticas. La capacidad de un equipo de actores por sostener hasta el final un producto que en según qué ocasiones y aspectos les sobrepasa. La disciplina, el cariño, la convicción.
Falta seguramente una mejor adecuación entre objetivo y recursos y una coordinación más detallista para evitar algunos desequilibrios. También una mejor definición del texto, de la historia que debe de funcionar como punto de encuentro y cohesión entre las diferentes canciones y coreografías. Los personajes necesitan una caracterización que les permita crecer a lo largo de la obra sin tener que aferrarse a un cliché que los atasca (la jefa gruñona, la ingenua repipi, el nerd despistado, el vitalista abusivo…) además de unos diálogos con mayor contenido que evite la reiteración de frases hechas y gestos tópicos. Hubo fallos de amplificación (imagino que corregidos en actuaciones posteriores) que ayudaron a crear estos pequeños cortocircuitos en el flujo del argumento y en la ejecución de canciones.
Con todo, la actitud de los actores salva el espectáculo y consigue arranacar un sincero aplauso de los espectadores. Hay números buenos (las recreaciones de temas especialmente famosos como los de Queen o The Doors), voces buenas y coreografias atractivas a pesar de que su complejidad y exigencia resulten puntualmente exageradas para un grupo de actores que no son un cuerpo de baile.
Más discutible me parecen las referencias a un mundo juvenil y pandillero marcado por la birra, la conversación insustancial y la coca en el baño; le falta contundencia y profundidad, una indefinición que provoca en los actores dificultades de concentración y continuidad obligándolos a un sobreesfuerzo para mantener a sus personajes vivos y conectados con el resto de forma natural.
Me gustó la escenografía, espaciosa, verosímil y funcional, apoyada en una buena luminotecnica que crea el ambiente adecuado a la historia.

Foto: Diario de Mallorca

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