en más o menos

In Time, futurismo light

in-time
Lo mejor (¿lo único bueno?): la idea original. El tiempo como moneda de cambio, que permite a los ricos vivir cientos de años y desactiva a los pobres (víctimas de una inflación galopante) con mayor prontitud que un infarto.
A partir de aquí, todo resulta previsible. Basta escuchar el diálogo inicial (“mamá, hoy es tu cumple, ¿cuántos años tienes?)”) para orientarnos en lo que viene en los próximos 100 minutos. Como no hay argumento ni conflicto dramático ni recreación futurista (el intercambio manual de tiempo, reutilizado abusivamente como icono) y el chico se queda con su mamá desactivada en la segunda escena, el equipo (productor, guionista, director…) se dedican a acumular carreras (sobre el tejado, en coche, sobre un puente, a a pie tipo maratón…, una absurda historia de amor y hasta tres malos (el matón, el ricachón y el poli).
Acompañado de tópicos que hagan el visionado más familiar y por lo mismo digerible. En modo automático, incluso puede resultar entretenida si uno se deja llevar de escena en escena reconocibles. Por ejemplo, ¿no es ella un trasunto light de Clyde, la compañera del Bonnie que llevaron al cine Warren Beatty y Faye Dunaway?. Y él, ¿no nos recuerda a El fugitivo?
¿Tiene final feliz? ¿Tú que crees?

deja tu comentario

Comentario