en despuesdegoogle, tiempospos(t)modernos

Internet no era esto

itu

La democracia llegó entre aplausos y manifestaciones de júbilo pero los partidos se han encargado de bajar la fiebre de este entusiasmo.

Seguramente es imposible convertir en realidad las aspiraciones por muy honestas que resulten. Concretar proyectos sin que estos se difuminen por el camino es tarea para héroes; los humanos no somos capaces de llevar a la práctica nuestros más bellos deseos, siempre hay circunstancias que se atraviesan, en especial otras personas empeñadas en rebajar y complicar nuestro diseño originario. Los demás siempre tienen la culpa.
Nos pasa a nosotros, lo mismo que con la Historia: las grandes reorientaciones de la humanidad rápidamente se degradan hasta hacerse irreconocible el punto de partida. Jesús predicaba amor y pobreza pero sus seguidores al cabo de un tiempo vivían, viven, en palacios y crearon la Inquisición. Lenin instauró el comunismo pero después Stalin puso en marcha el exterminio de millones de soviéticos en Siberia.

Utopías transformadas en distopías. Internet llegó como la democracia, eclosión espontánea de participación y comunicación. De libertad de expresión. Pero hemos entregado nuestro perfil a las nuevas corporaciones (Facebook, Google) para que estas lo guarden y puedan vender nuestros gustos y listas de amigos a las agencias que diseñan campañas para políticos y marcas.
Es cierto que las redes posibilitan movilizaciones masivas y fulminantes pero la primavera árabe acabó con el triunfo de los Hermanos Musulmanes, si no del ejército. Poderes organizados y eficaces, entrenados para acotar libertades.
“No es eso” dijo Ortega al tocar de cerca la República. Y ahora mismo no sabemos cómo recuperar la privacidad en Internet.

Al tiempo que las grandes nuevas corporaciones que gobiernan Internet almacenan nuestros datos y encierran nuestras relaciones en redes incompatibles (aunque defienden una web libre y abierta), los gobiernos promueven leyes que controlen y censuren nuestra libertad de compartir. SOPA, PIPA, Hadopi, Sinde-Wert…
La ITU (UIT, Unión Internacional de Telecomunicaciones) impulsa desde la ONU una regulación mundial de Internet de corte policial:

(activa subtítulos en español desde el botón rojo)

El propio Tim Berners-Lee, creador de la World Wide Web, advierte en Dubai a la ITU de los peligros: control, filtros, no neutralidad, censura. Internet no era esto

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Comentario

  1. Hace bastante tiempo que me di cuenta de que muy pocas cosas son realmente gratis en internet. Alguien dijo: “cuando una cosa es gratis, el producto eres tú”. Creo que se ha sido muy permisivo porque se necesitaba que la gente se enganchase a la red. Si no… ¿Cómo iban a querer invertir en un cacharro que al año está obsoleto, que manejarlo mínimamente es complejo para quien no haya nacido con los ordenadores, y además invertir en software, hardware y pagar una conexión a internet?.
    Hacía falta dar el caramelo, y ahora que estamos tan enganchados que internet es una de las últimas cosas de las que prescindiríamos…ahora, nos quitan la gratuidad. Lógico. ¿O es que los que mueven industrias de productos audiovisuales (cine, música, tv) iban a dejar que la gente se llevara sus beneficios compartiendo sus contenidos?. Cada cual defiende lo que es suyo y esas corporaciones son bastante poderosas.
    Aún no nos han quitado del todo el chupete. Se cargaron a King Dot Com porque había crecido demasiado pero quedan otros que básicamente hacen lo mismo.
    Yo creo que se puede compartir (que para eso volveremos a pagar un canon, que afectará a toda la población, tenga o no tenga discos duros, al igual que toda la población paga las autopistas, tenga o no tenga coche), pero una cosa es compartir entre tú y yo, si me pasas un CD, o me envías un adjunto o un dropbox, y otra muy diferente es que yo cree una web donde cuelgo un contenido que no me pertenece y para acceder a él haya un campo minado de publicidad engañosa donde los anunciantes tratarán a toda costa de acceder a tu móvil para endosarte un contrato de descargas “premium”. Esto último es una manera sofisticada de robar.
    El otro día Google me ofreció un fragmento de código para insertar en el html de mi web, y me negué. Mi web es como mi casa y lo único que hay ahí es lo que yo escribo con mi torpes y escasos conocimientos. Sin embargo, hay algo que me dice que el nuevo modelo sigue estando ahí, aunque hayamos de retroceder varios años. Una red barata (lo mío me cuesta 2 cafés mensuales más o menos) donde la gente puede poner lo quiera. Será mucho menos global, será mucho más pobre, limitada, menos vistosa, menos accesible, más lenta…pero será gratis (para el que la visita) y nadie andará husmeando en tu privacidad y vendiendo tu alma al mejor postor a tus espaldas.