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Karaoke

Karaoke
Karaoke, de Juan Luis Iborra y Antoni Albert. Dirección: J.L. Iborra. Interpretación: Juanjo Artero, Neus Asensi, Elisa Matilla y Ángel Pardo
Auditòrium, 30 de diciembre

Cuarteto de historias atascadas. Cuatro gafes incapaces de superar el trauma que los inhabilita para una vida plena, aunque los mantiene vivos apegados a la lucha con sus fantasmas y sobre todo al calor de la comunicación: el bar con karaoké como escenario de esta transfusión de cordialidad entre cuatro personajes que comparten ganas de hablar y cantar. El recurso al karaoké como trasunto de sesión terapéutica donde desahogarse expresando simbólicamente fantasías en forma de catarsis multimedia, es superfluo y prescindible. Lo que sí funciona es la terapia de grupo que supone la charla ininterrumpida. En este sentido la pareja “interior” (la que trabaja en el bar) actúa como receptora de la pareja “exterior”, escuchando sus penas e incidiendo en la dinamización de sus conflictos, que son los que mueven el argumento. Comedia agridulce, muy bien definida escenográficamente y con un reparto equilibrado donde cada uno de los actores asume de forma convincente sus respectivos personajes. La historia avanza, sin dejarse atrapar por el peligro de un ambiente claustrofóbico donde el discurso dramático podria haberse estancado. Al revés, gana en interés a medida que pasan cosas. Con la vuelta de tuerca final, donde se aceleran los cambios y las sorpresas, hasta llegar a un desenlace imprevisto. Empapado igualmente de esta ternura con que autor y director han volcado en unos perdedores a los que, lejos de ridiculizar con cómica crueldad, abren la posibilidad de una discreta regeneración. La vida no ofrece milagros pero sí imposta soluciones. Mensaje entrañable, recibido con agradecimiento por unos espectadores que aplaudieron puestos en pie.

Artículo escrito para Ultima Hora

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