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La dama de hierro oxidado

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No creo que sea anecdótico que la película haya sido dirigida por Phyllida Lloyd. O sea, una mujer, responsable igualmente de Mamma mia (2008), revisión feminista (y nostálgica o regresiva, me pareció a mí) del musical basado en canciones de Abba, protagonizado también por Meryl Streep.
Me ha gustado la perspectiva femenina de esta particular biografía de la Thatcher. Y no solo en el contenido (cuántas imágenes subrayando la soledad de la primer ministra rodeada de hombres y un discurso masculino hostil) sino sobre todo en la forma. Esta sensibilidad, este acento en lo íntimo, en lo privado. En el aspecto vivencial y doméstico (su insistencia en el precio de las cosas como referencia contundente de su acción política): la esposa, la viuda.
Otra cosa es el retrato decadente: la mujer anciana y loca. Disolución de la memoria, de la conciencia, deconstrucción de la heroína. Este perfil tan criticado por los admiradores de la líder neoliberal que enterró a los sindicatos, mostrándola tan frágil y desvalida.
No entiendo bien las razones por las que la directora ha optado por mostrarnos el desvarío de Margaret Thatcher, su guerra perdida contra la lucidez. ¿Puede tener que ver con su interés por el declinar físico femenino, celebrado como una fiesta reivindicativa en Mamma mia y como una elegía en La dama de hierro?

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