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La escuela burbuja (2): fracaso escolar y paro

Ya ningún partido político promete eliminar el paro del panorama nacional. Hemos pasado del paro coyuntural al paro estructural: no hay trabajo para todo el mundo, y este dato ya forma parte del retrato de nuestra realidad cotidiana presente y futura.
No solo eso, el trabajo se hace cada vez más precario. Peor pagado y con menos garantías de estabilidad. Consecuencia de la economía líquida que abre, cierra y deslocaliza empresas con la rapidez exigida por estrategias financieras en muchas ocasiones ajenas a la dinámica productiva.

Si la escuela pública (metamos a la concertada en el paquete, y todavía parte de la privada) es consecuencia del Estado del bienestar de la segunda mitad del s.XX y está basada en un modelo heredado de la industrialización y la urbanización masivas de principios de siglo (la escuela organizada al estilo de la fábrica fordiana), el sistema escolar actual expresa la crisis de la postmodernidad.

El paro estructural y el fracaso escolar son correlativos, dos características que se integran en el paisaje de la sociedad postindustrial complementándose: la escuela funciona como depósito de una mano de obra juvenil sin expectativas reales de incorporarse al mercado de trabajo. En España el paro juvenil supera el 40%. Los estudiantes insumisos (inadptados, vagos, desmotivados…) no tienen alternativa en la calle y por eso vegetan suspendiendo, repitiendo cursos. El sistema escolar siempre mantiene la puerta abierta para su reingreso. Objetivo: retrasar su salida al mercado, prorrogar la etapa estudiantil como estrategia social.

Pero esta función se convierte en uno de los mayores peligros del propio sistema escolar. Sin retos ni exigencias, se corrompe. Flota ajeno a los resultados y a la presión de la realidad. Los alumnos saben que nadie les espera fuera. La escuela se ha convertido en el corredor de la muerte que conduce al paraíso de Nunca Jamás. Un largo pasillo que no lleva a ninguna parte donde se puede suspender y volver a suspender sin que pase nada. De ahí el abandono. Aburridos de estar sentados en las aulas, de cambiar de centro, de acumular ausencias y retrasos, los alumnos desaparecen, faltos de estímulos y hartos del sinsentido. En España la tasa de abandono escolar (jóvenes entre 18 y 24 años que no han acabado la ESO) supera el 30%

Paro, fracaso escolar: el mismo agujero negro. Con una diferencia. Si los mayores sin trabajo viven con angustia su situación, los chicos fracasados viven felices en la burbuja de una institución que los blinda a base de darles más y más y más oportunidades.

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Comentario

  1. Os recomiendo que leáis el libro “Cómo enfrentarse con éxito a exámenes y oposiciones” de la editorial Pirámide.

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    Un saludo

  2. Yo pienso que no soy una persona que pueda hablar de la escuela actual, solamente se lo que veo a través de mi hijo profesor. Lleva el desencanto escrito en su cara y pienso que no está contento con el modelo de enseñanza actual. Los no estudiosos, que opciones tienen? Los padres quieren que sus hijos estudien una carrera para tener mas oportunidades de trabajo, però yo me pregunto. ¿No seria conveniente una buena escuela de Formación profesional donde al salir pudieran ser ùtiles para un buen trabajo. Hoy los lampistas, los carpinteros, los herreros, los reparadores de electrónica trabajan, basta ver lo que tienes que esperar para que te arreglen una tuberia o un aparato electrónico. Creo que es necesaria otro modelo de escuela. Como es necesário, que los padres se impliquen en la educación esencial. Antes se enseñaba urbanidad, (que tonteria) puede decir alguien, pero hoy no se respeta a NADIE. Perdón por la intromisión en este asunto tan delicado, pero es que tengo cinco hijos y he vivido otra experiéncia.

    • Muy interesante tu comentario. De acuerdo con que los padres deben implicarse en la educación, por ejemplo respetando el trabajo y la autoridad del profesor aunque no les acabe de gustar. El modelo de escuela está en crisis profunda, seguramente como resultado de la profunda crisis de la época. Los métodos antiguos no funcionan pero los nuevos no acaban de llegar. Confusión y cansancio. Tampoco la FP es la solución: hoy (y mañana y…) no hay trabajo para todos. Saludos cordiales