en despuesdegoogle

La maldición de los navegadores

Internet es la web, y la web (todavía) significa navegador. Al menos en portátiles y (si quedan) PCs de sobremesa. La web tiene la gran virtud de ser multiplataforma y libre. No es de nadie y cualquier sistema operativo y dispositivo puede acceder porque la web habla una lengua franca nativa. De serie. A pesar de los intentos por privatizarla (Microsoft creando su propio JavaScript, Adobe manteniendo su Flash propietario… y tantas otras anomalías, HTML sigue siendo un idioma universal y abierto.

Estos días he estado instalando un Xubuntu en un portátil Pentium de hace casi diez años. Nada de Firefox ni Chrome por supuesto. He probado con Midori. Muy bonito y teóricamente liviano pero seguía consumiendo los excesivos recursos con que nos agobia todo tipo de navegador.

Ayer instalé Firefox en un Windows 8.1, que hasta ahora usaba con Chrome, harto de que el navegador de Google chupase más de medio giga de memoria a base de multiplicar hilos y más hilos (¿no es este un caso mal entendido de arquitectura modular?) De entrada Firefox no reproducía los vídeos incrustados en Facebook que sí podía ver normalmente en Chrome desde siempre y sin configurar nada. Tras googlear y probar, conseguí que funcionasen actualizando Flash. ¿Cada navegador es un mundo, y los plugins que funcionan en uno no funcionan en otro? Misterios.

FirefoxCookies
Más misterios: no puedo abrir Gmail en Firefox. Aviso de que La página no está redirigiendo adecuadamente. Venga a googlear. Al fin lo resuelvo borrando todas las cookies y reiniciando Firefox.

HTML es transparente pero los navegadores tienen algo de opacos, que en ocasiones obliga al usuario a buscarse la vida para intentar resolver las zancadillas que le ponen.
Tranquilos, la internet móvil acabará con todo esto. Internet se traslada desde la web a las apps. Cada sistema operativo con su lenguaje y su optimización de hardware: cada oveja con su pareja. Y los usuarios contentos: no hay que trastear ni modificar opciones ni quedarse atascado ni perder CPU o RAM por un consumo desorbitado.

¿Adiós a los navegadores? Puede: el Ecommerce ha muerto, sustituido por el Mobile Commerce. Y este comercio móvil se juega en las apps.

deja tu comentario

Comentario