en política

Lenguas cooficiales en el Senado, este escándalo

Senado pinganillo
Es bueno recordar que el PP se opuso en solitario a que en el Senado se pudiesen hablar en las lenguas cooficiales del Estado español, además del castellano. Normal, pues, que el vicesecretario de Comunicación del Partido Popular Esteban González Pons critique ahora “el espectáculo que se ha producido en el Senado con los traductores para los idiomas particulares”.
Menos normal resulta que Alfonso Guerra, socialista de pro, lo considere innecesario porque “todo el mundo entiende castellano”. Y José Bono piensa lo mismo.

Los medios afines a tales planteamientos se han apresurado a airear los costes del nuevo servicio, estrenado este 18 de enero: 12.000 euros por sesión, unos 350.000 euros al año. Una barbaridad, dicen, sobre todo en tiempos de crisis.

Escribe Carlos Ávila:

“¿Es habitual plantearse el coste del desfile en el día de las Fuerzas Armadas, o la necesidad de la existencia de tres canales de la autonómica Telemadrid y su coste, o (ponga el lector el ejemplo que le parezca más adecuado)? […] El AVE tendrá en España más kilómetros que en ningún otro lugar del mundo excluida China. […] Alguna cifra curiosa: en Francia la alta velocidad transportó el año pasado 100 millones de viajeros, en Japón, 300 y en Alemania 70. En España fueron 16 millones. […] Dos curiosidades más. La nueva estación construida en Guadalajara para el AVE da servicio nada menos que a unas 15 personas al día; la de cercanías a unas 10.000.”

¿Gasto superfluo? Según depende.
Depende en este caso del modelo de Estado que se intenta llevar a la práctica. Y ni el PP ni una parte del PSOE (a no ser por intereses estratégicos y electoralistas) defienden el modelo autonómico definido en la Constitución. Por eso sobran los pinganillos y los traductores. Por eso la inversión es un escándalo

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