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Live, thriller de culto

Drive
Bryan Cranston (el protagonista de Breaking Bread), Ron Perlman (el gigantón de En busca del fuego o Hellboy): dos rostros que aportan este ambiente de película de culto que combina guiños y cameos transitando a través de un género que homenajea mientras juega a deconstruirlo.
Thriller, cine negro como ya no se hace. En la primera media hora apenas pasa nada. Y el personaje central, por muy guaperas que pueda parecer, es de una inexpresividad insoportable.
Una historia de amor sin final feliz ni sexo ni romanticismo.
Y la truculencia se reserva para el final.
Película lenta y dura (quizás algunos evocarán un humor cruel y distante a lo Tarantino, y una banda sonora a lo new age) que difícilmente pasa desapercibida. Minoritaria en formato, ritmo y montaje, puede caerte bien desde el principio y acabar aplaudiéndola, o resultarte un tostón

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