en más o menos

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TV_MallorcaPongo la tele una mañana cualquiera. Por ejemplo, el domingo. Pero la pantalla no me devuelve sino una animación que se repite en un bucle que podría resultar fascinante (existen canales que emiten la imagen de una chimenea ardiendo) si uno no conociese el motivo de tal jugarreta. No se trata de una iniciativa postmoderna (¿por qué las televisiones están tan negadas a cualquier tipo de exploración vanguardista?) que juegue con el formato, con la pretensión de sorprender al espectador y llamar su atención.
Silencio visual, disculpen la aliteración. No hay imagen, solo sonido, el que proviene de la emisora de radio hermana. Ya lo decían los estudiosos (me quedo con Romà Gubern): el audio prima sobre el vídeo. Podemos dejar de mirar e incluso ver pero no soportamos bajar el volumen hasta cero: este susurro que acompaña nuestra soledad interior, esta falta de afecto que enfría nuestra piel.
Pero no, tampoco es eso. Ni hay huelga del personal. Simplemente ha entrado en fase de derrumbe teledirigido. Final infeliz para tan bella historia: [M]

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