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Mangantes

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No le demos tantas vueltas. Que si el IPC, que si la prima de riesgo, que si el rescate, que si el boom inmobiliario, que si el déficit. Que si las autonomías, que si el fondo de liquidez, que si el independentismo, que si las pensiones. Veinte, treinta, cincuenta términos y frases que se muerden la cola en un loop diseñado para marearnos más que a la perdiz mientras los juzgados se colapsan.

La crisis no solo es financiera, es también lingüística: regularización de rentas no declaradas por no decir amnistía fiscal; reforma laboral por no decir abaratamiento del despido, consolidación fiscal por no decir subida de impuestos.
Así, resulta que el empobrecimiento de la población es un dato complejo que se pierde en tecnicismos que se discuten en los parlamentos mientras los agentes judiciales ejecutan los desahucios. Nuestros líderes se empeñan en explicarnos una y otra vez las causas de la crisis como si fuésemos alumnos malos, pero la realidad se empeña en apuntar hacia otra causa mucho más simple: nos gobiernan una pandilla de mangantes, arropados por una pandilla más numerosa de compinches que han callado durante años ante el saqueo a las cajas públicas.

De Julián Muñoz a Díaz Ferrán pasando por Urdangarín, directivos de entidades bancarias, presidentes autonómicos, alcaldes, asesores. Miles de millones evaporados por empresarios, banqueros y políticos que ahora nos toca pagar a parados, pensionistas o funcionarios. Eso sí, en nombre del bien común y la democracia.
Mientras escribo esto me entero de que los políticos españoles no aceptan viajar en clase turista. Pues eso.

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Comentario

  1. Hoy mismo he leido un twitter de Niño Becerra que afirma que estamos en una fase creciente de la censura y estoy de acuerdo. Los profesores no pueden expresar según qué opiniones en clase, a un bombero le pusieron una enorme multa por entregar un panfleto a Bauzá, los policías están entrenados para hacer daño y si les pillan torturando son indultados, y si tratando de denunciar al poder ejecutivo tienes que recurrir al tribunal supremo tendrás que tener el bolsillo bien forrado para pagar las nuevas tasas judiciales.
    En la línea en la que van las cosas, creo que pronto comenzarán a censurar las redes sociales. Por esto no he puesto mi nombre, sino un seudónimo, aunque tú sabes quien soy, y por esto me guardo de propagar ciertos posts en facebook, porque mi actividad allí es tan pública como si saliese en la portada del periódico. Y yo… no tengo dinero para opinar.
    Creo que la alternativa consistirá en los correos electrónicos, que son privados. El problema es que dependes de que la gente sepa utilizar la Copia Oculta y borrar el remitente. Al final, acabaremos refugiados en grupos cerrados, que comparten pistas, rastros de lo que pasa a través de lo que los periódicos son autorizados a filtrar, discretamente, mientras el Poder Ejecutivo nos presenta un mundo feliz.