en opinión, telele

Nadal, familia y O2

Rafael Nadal
Estuve siguiendo la semifinal contra Murray a través de IB3. Primero, porque la pareja de comentaristas le ponían más ganas que el dúo de Teledeporte y yo no buscaba arrullo para la siesta. Segundo, porque el logo del canal conjuntaba con el uniforme sabatino del manacorí y parecía que el partido se disputaba en casa: los colores definen nuestro estado de ánimo.
Con todo, no me salvé de los barridos de cámara (ahí no hay elección posible) sobre las familias de sendos tenistas, colocadas mediáticamente una junto a otra sin solución de continuidad.
Apología de la institución familiar en estos tiempos de crisis y rescates sin piedad. ¿Recuerdan cuando Nadal se fue a pique coincidiendo con la separación de sus padres? Pues ahora estaban los dos, juntos pero no revueltos, integrados en la plataforma de apoyo a un partido resuelto a base de brumas galácticas y focos haciendo la ola sobre la grada.
El deporte ya no es espectáculo sino escaparate de la vida. La nueva fábrica de sueños, que obliga a la felicidad y supone el triunfo asegurado de la juventud.

Artículo publicado en Ultima Hora (29-11-10)

deja tu comentario

Comentario