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Never let me go, el amor verdadero

Nunca me abandones. La ciencia ficción puede ser otra cosa. Sin efectos especiales ni extraterrestres. Puede ser un relato poético y sutil, una historia imposible de amor verdadero como la escrita por Kazuo Ishiguro y llevada al cine por Mark Romanek, y Alex Garland. Una historia desgarradora y al mismo tiempo serena de aceptación de la muerte.
La película me ha recordado las de Harry Potter. El internado, el triángulo amoroso, el relato iniciático, el final desolador. Y esta melancolía de hacerse mayor. Pero no se parece en el decorado: Never let me go es una distopía que tiene algo de Un mundo feliz (niños sin padres, selección educativa en este caso de clones para ser donantes) pero se desentiende de la técnica y el futuro para explorar los sentimientos de los protagonistas.

Realismo psicológico. Lentitud. Introspección. Conversaciones cargadas de silencios.
Película empapada de sensibilidad. Los paisajes, la banda sonora, los diálogos, la interpretación. No la veas si estás triste o deprimido. O sí: comparte tu angustia con la de estos personajes.

Mi escena favorita: el grito de Tommy cuando descubre la verdad, el abrazo de Katty

Never let me go (2010): ficha en FilmAffinity

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