en tiempospos(t)modernos

Nudismo, nuding

Me gusta tomar el sol desnudo, nadar en el mar desnudo, dormir desnudo y estar por la casa desnudo. Me resulta más natural, menos morboso, que hacerlo con un taparrabos que esconde lo que para muchos resulta ser una vergüenza. Tanta liberación sexual, tanto culto al cuerpo, y seguimos venerando el tabú de siempre, eso sí, adornado con prenditas de diseño y puestas en escena excitantes con los que alimentar una imaginación calenturienta y una industria millonaria.
Con todo, nuestra postmodernidad (relativismo ético, hiperindividualismo consumista) permite el nudismo sin estigmatizarlo, como opción minoritaria, alternativa.

El revuelo destapado por los desfases (¿no ha existido siempre?) en ghettos como los de Punta Ballena (Magaluf, Mallorca) donde los jóvenes turistas se meten masivamente packs de sexo, drogas, música dance y mucho alcohol, nos ha acercado al nuding. En vez de mamading, ellos se pasean desnudos como gancho para un aquí-te-pillo-aquí-te-mato expeditivo. Si hay comida rápida y comida basura, ¿por qué no su equivalente sexual?
desnudo Punta Ballena

Al fin cada uno hace lo que quiere con su cuerpo. Vestirlo y esconderlo. Aceptarlo o exhibirlo como reclamo: nada que ver el nudismo con el nuding

Foto: Ultima Hora

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