en tiempospos(t)modernos

Outlet

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La crisis, el paro y todo lo que le sigue han puesto de moda lo barato. El mercado no descansa y desde mucho antes de que nos quedásemos sin brotes verdes puso a trabajar a publicistas y creativos para hacer negocio en las vacas flacas. Consumistas como somos, la crisis y todo lo demás lo notamos no solo en el bolsillo o en los deshaucios sino también en el imaginario.
Antes muerta que sencilla. Así que los fabricantes decidieron crear una tendencia que mantuviese viva nuestra compulsión por comprar. A las rebajas de un tiempo (¿quién les hace caso desde que las grandes superficies abren los domingos y crecen los todo a un euro?) les han sucedido las outlet.
Tiendas de segunda para marcas de primera, el mismo anzuelo que usan las compañías low cost. Sí, esas que ofrecen vuelos a 5 € que a la hora de pagar se convierten en 105, impuestos, tarifas, seguro, desplazamiento, equipaje y todo lo demás aparte.
Pero picamos. Nos gusta que nos mientan, que nos seduzcan como ha hecho siempre la publicidad.
Antes eran vuelos chárter, ropa falsificada en Turquía o electrodomésticos de segunda mano. Ahora toda esta oferta residual ha sido homologada y ya no tiene que esconderse ni contarse en voz baja. Las marcas blancas o los medicamentos genéricos están al alza.
Una vez más, el mercado ha conseguido sus propósitos: abrir nichos allí donde parecía imposible rascar un euro. Basta ver las nuevas multinacionales chinas que triunfan en el mundo, como Haier, Mindray o Huawei: mejor calidad a menor precio.

Imagen: Reposal

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