en tiempospos(t)modernos

Paradoja del gimnasio

paradoja del gimnasio
Paso por delante de un gimnasio que tiene las ventanas abiertas a la calle. Tipos sudando insisten una y otra vez en sus ejercicios, sin perder concentración a pesar del barullo. Actividad interclasista e intergeneracional (como corresponde al imaginario postmoderno) que retrata a unos ciudadanos disciplinados y estoicos. ¿Es esto la cultura del esfuerzo que tanto predica la derecha como remedio a la desintegración social y el fracaso escolar?
Lo dudo: estos mismos esforzados trabajadores del cuerpo que incluso pagan para machacarse, fuman relajadamente en algunas pausas que aprovechan para charlar en la calle. O beben una cerveza, o comentan el desfase de algún fiestón reciente.

La postmodernidad, esta cultura de la simbiosis que funde y remezcla desde el relativismo creencias, modas y épocas, consigue también unir placer y sacrificio sin conflicto. Sin necesidad de exclusión, sin obligación de optar por uno u otro registro.
El placer como principio dominante (sociedad hedonista orientada al confort consumista del mínimo esfuerzo: el mando a distancia como icono) es compatible con una experiencia puntual del dolor. Acotado al local del gimnasio, a las horas de entreno que se convierten así en imagen subliminal de un yo redimido. Ya no somos gandules egoístas y blandengues (como de verdad nos comportamos en la libertad de la vida cotidiana: de la discoteca a la escuela pasando por las grandes superficies y los viajes organizados) sino también estos atletas bellos que salen en la tele, capaces de actos heroicos.

Aguantamos (el cansancio, la molestia: imperdible el vídeo de Carlos Moyá promocionando su gimnasio) un poco más, en nombre de una satisfacción interior. Quizás la única experiencia de postergación sacrificada en nuestra sociedad, volcada al inmediatismo de las compras a plazos: el deporte sin compromiso de los gimnasios nos devuelve un retrato dignificador en esta época en que el mercado lo prostituye todo. Un retrato además nada peligroso: la disciplina del gimnasio moldea el carácter de acuerdo a las exigencias (disponibilidad, obediencia) del trabajo basura.
Mens insana in corpore sano.

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Comentario

  1. Echamos de menos nuevos posts en esta web tan chévere. Animamos al webmaster a que se ponga las pilas y aporte nuevas reflexionesy novedades tecnológicas… no puede ser que después de tanta pasión y tiempo dedicado despuesdegoogle y ahora tiempos postmdernos se diluya en el olvido!