en tiempospos(t)modernos

Pensadores vs coaching

Parodiando a Jorge Manrique, ¿qué se hizo de los Foucault, Levi-Strauss, Derrida, Lacan, Wittgenstein, Althuser, Adorno, Walter Benjamin y tantos otros pensadores de hace solo unas décadas? No solo murieron, parece como si se hubiese producido el final de una raza. Y no fueron justamente los regímenes totalitarios (fascismos y comunismos diversos) los que acabaron con tan brillante actividad intelectual, sino la nueva democracia consumista de la era postmoderna.
Ya no hablo de Kant o Hegel, cuyos libros aterrorizarían al más pintado solo leer las primeras líneas o contemplar el grueso de las ediciones. Ni siquiera de Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche o Sartre, más próximos en el tiempo, lenguaje y temas: la filosofía ha desaparecido.
O mejor, los filósofos. En su lugar hoy tenemos instructores, entrenadores, monitores, asesores. Florece el coaching físico (cómo mola decir que sigo un plan diseñado por mi entrenador personal) o intelectual: ahí está el filósofo José Antonio Marina al frente de un equipo que orienta a padres y educadores al tiempo que produce artículos, libros y conferencias dedicados a servir fórmulas prácticas para reorientar la conducta y el pensamiento en una dirección positiva.
Y después, los muchos especialistas y técnicos, los community manager, los social media manager, formadores (y formadores de formadores), gurús y demás dinamizadores de la vida personal y social.
El pensamiento ha sido sustituido por el ingenio, la filosofía teórica por la acción consumible.

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