en quevienenloschinos

Playas privadas

MagalufMelia

Los mallorquines todavía evocan aquellas infinitas playas vírgenes que se mecían entre el beso de las olas y el susurro de los pinos, cuando ya llegan las excavadoras glogalizadas para poner orden en unos ghettos turísticos exprimidos con el criterio intensivo que debía hacernos millonarios.
Muchos se han hecho ricos a base de construir apartoteles, importar hooligans y vender comida rápida con la que acompañar el alcohol protocolario, pero parece que el chollo de décadas se acaba.
Sobre todo viendo cómo se enfría la primavera árabe y Túnez vuelve a captar visitantes a un precio imbatible.

Nos hemos pasado estas décadas discutiendo sobre la desestacionalización y el turismo de calidad, pero los tour operadores han impuesto el todo incluido como fórmula para ir tirando. Consecuencia: grandes proyectos archivados en cajones públicos como telón de fondo de una industria que ni siquiera se anima tras una temporada al completo.
No ha habido relevo generacional y los tiempos se nos han venido encima sin mejorar de verdad infraestructuras ni menos el servicio.

Estaba pues más que cantado que en esta época de crisis y recortes llegaría la hora de privatizar las playas.
Los grandes hoteleros como gestores eficaces de lo que habíamos jurado que eran espacios públicos porque así habían sido creados por Dios. Pero no. Las vacas flacas permitirán engordar los sitios exclusivos donde veranear de verdad.
Por fin Mallorca llega al paraíso. Lejos, tiembla la Tramuntana.

deja tu comentario

Comentario