en tiempospos(t)modernos

Por qué algunos inspiradores de los indignados son ancianos

hessel-sampedroEl mayo del 68 generó líderes jóvenes como Dani El Rojo (Daniel Cohn-Bendit, hoy un activo eurodiputado) pero el actual movimiento de indignados no ha generado líderes ni siquiera jóvenes.

La ausencia de dirigentes tiene que ver con un planteamiento asambleario alejado del foco mediático y de protagonismos individuales. Los indignados forman, por su propia gestación inconsciente y por decisión consciente ratificada en múltiples ocasiones, una red distribuida y descentralizada que se manteniene al margen de la lucha partidista y piramidal de la política estándar.

Pero llama la atención que este difuso estado de opinión compartido por millones de ciudadan@s de buena parte del mundo occidental y árabe se asocie a los manifiestos publicados por personas mayores.
Por viejos, ancianos que exhiben un insólito vigor juvenil y una contundencia argumental que los ha convertido en inspiradores del movimiento. En líderes sui generis (ya que no son reconocidos como tales) de los indignados.

Sthéphane Hessel tenía 93 años cuando destapó la caja de los truenos con su panfleto Indignaos (PDF), al que ahora se suma Comprometeos. El primero se publicó en español prologado por José Luis Sampedro (en la imagen, junto a Hessel), que tiene 96 años y lideró el libro colectivo Reacciona (PDF), algo así como la aportación española a la reflexión contra la economía financiera depredadora que arruina valores humanos y mercados.
Y también está Leopoldo Abadía, casi 80 años, y uno de los primeros divulgadores de lo que ha sido la recesión mundial, con su famoso título La crisis ninja (PDF).

De repente aparecen estos ancianos lúcidos y combativos, capaces de liderar (aunque en la sombra) o inspirar una movilización masiva en esta época de gimnasios y culto al cuerpo que entroniza a la juventud como referencia y objeto de deseo.
Tremenda paradoja: mientras la publicidad y la moda imponen un modelo juvenil que es abrazado socialmente como una religión, se asoman estos ancianos descarados para darnos una lección de empuje y rebeldía desde sus arrugas y sus muchísimos años.

¿Regreso al esquema social de un tiempo donde se veneraba a los ancianos por su experiencia?
No, más bien aportación desde la libertad de la distancia.
Distancia cultural (ellos ya no forman parte de la rueda consumista -deudas. deudas. deudas- que nos tiene secuestrados). Distancia histórica (hablan desde la experiencia combativa contra el totalitarismo represivo de los distintos fascismos, que les llevó a una posicionamiento de compromiso intelectual, hoy día ahogado bajo un pensamiento postmoderno que combina el individualismo hedonista y el escepticismo cínico)

Estos viejos

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