en tiempospos(t)modernos

Públicos cautivos

El Politico- Canogar
Siempre he pensado que los líderes políticos en campaña deberían acudir a hacer sus discursos más vibrantes ante el auditorio del partido contrincante. Rajoy clamando, denunciando y argumentando en los campos del PSOE, Rubalcaba convenciendo y seduciendo a las huestes del PP, Rosa Díez defendiendo su programa en un estadio de batasunos.
¿Por qué este empeño en predicar ante los fieles, los fans, como si se tratase de un concierto rock? Si el mitin no consigue sumar votos (todos los que acuden ya están ganados para la causa), ¿a qué viene este derroche de medios, recursos y dinero?

Nada hay más gratificante que el aplauso en vivo y en directo. La erótica del poder, el orgasmo adrenalínico que viven los artistas al ser coreados por su público: por eso hablan de morir sobre el escenario, mientras que los profesores (otra profesión que se desarrolla frente a un público) suspiran por la jubilación.
Hay algo de fascista en esta escenificación de la adoración personal al líder (político, pero también artístico). Cientos, miles, de personas compartiendo la misma adoración en un ambiente febril de entrega y postración.

Pero esta situación ajena al espíritu crítico y simplemente racional (fan: diminutivo de fanático) se da igualmente a pequeña escala en muchos de nuestros ámbitos más cotidianos. El papá que se muestra superior ante sus hijos buscando su admiración. El jefe que aprovecha la visibilidad que le otorga el cargo. El tipo simpático, guapo o habilidoso que explota las situaciones que le favorecen ante el grupo de amigos o familiares.

Público cautivo no es solo el conjunto de seguidores de un equipo de fútbol o los millones de niños, ancianos y dependientes enchufados ante la tele. Basta fijarse un poco para registrar multitud de situaciones que reproducen este esquema. Situaciones abusivas y por lo mismo enfermizas: no estaría mal intentar desactivarlas. Sobre todo si quien genera el lazo cautivo eres tú. O yo.

Ilustración: El político (Rafael Canogar)

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