en tiempospos(t)modernos

Revivir el arte clásico por vía analógica o digital

seurat
La pintura y escultura nos han dejado obras que forman parte definitiva de nuestro imaginario. La Gioconda, los girasoles de Van Gogh, el pensador de Rodin… iconos que sobreviven al tsunami que para la cultura elitista (eclesiástica, aristocrática, burguesa) ha supesto la cultura de masas o el prêt-à-porter. Adiós a la obra única, elevada a la categoría de objeto fetichista, bienvenida la obra de distribución masiva orientada a un consumo inmediato e indiscriminado.
Pero el glamour de aquellas producciones artísticas sigue vivo, y no precisamente por el trabajo de difusión y reconocimiento realizado desde las aulas. Muchos de los escolares actuales reconocen (quizás sin saberlo) una buena colección de cuadros clásicos gracias a Los Simpson, una serie gamberra sin embargo repleta de guiños y homenajes al arte culto.
Entre los otros muchos ejemplos de ida y vuelta entre el arte popular y el clásico, las reinterpretaciones pop de Hillary White. Hay blogs dedicados a recopilar obras resultantes de tal maridaje, todo un género repleto de citas y complicidades más allá de Warhol, como Culture Popped

Van Gogh, un desconocido en su tiempo, se ha convertido en inspiración de multitud de versiones animadas:

También hay recopilaciones, como esta famosa de retratos femeninos:

El GritoAdemás de la animación, también la publicidad mantiene vivo el recuerdo de los clásicos: la campaña para el otoño-invierno de 2012 de Monsieur Louboutin se inspiró justamente en una selección de cuadros famosos, revividos por el fotógrafo Peter Lippman: de la tela a la vida real.
El grito de Edvard Munch es uno de los iconos de nuestra cultura contemporánea (la angustia existencial del siglo XX concentrada en este grito en la desolación) y, lo mismo que pasa con La última cena y La Gioconda de Leonardo da Vinci, algunas obras de Van Gogh, el retrato American Gothic de Grant Wood o El nacimiento de Venus de Botticelli, entre otras muchas, han inspirado versiones de todo tipo.

Arte clásico redivivo.
Más impresionante todavía, la reconstrucción del amplio paisaje humano retratado en Un dimanche après-midi à l’Ile de la Grande Jatte por Georges Seurat.
Además de estas recreaciones (reencarnaciones físicas de personajes virtuales) también los fotógrafos registran con su cámara los escenarios que inspiraron a pintores famosos, como hace Gail Albert Halaban con las casas que aparecen en la obra de Edward Hopper en la exposición Hopper Redux

También se repite el proceso con los graffitis. Nick Stern ha trasladado algunas de las más conocidas escenas de Banksy a imágenes de carne y hueso: You are not Banksy.
Y con los tattoos: Banksy tatuado

Y si optamos por la vía digital, la resurrección se hace más inmediata y espectacular gracias a la realidad aumentada.
Dos ejemplos bien distintos: Historia del arte sin nombres, un proyecto de Jesús Galdón que genera intervenciones virtuales frente a museos o espacios culturales, visibles en smartphones mediante Layar.
Y ARART, una aplicación que da vida a las obras de arte. Pura magia:

ARART from ARART on Vimeo.

Más. En GifMovie podemos encontrar una amplia antología de cuadros famosos pasados por el laboratorio del GIF animado.

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