en más o menos

Se acabó la transición

650.000 votos han sido nulos o en blanco. Casi un 3%: la sexta opción más votada, un dato que ningún líder se ha dignado analizar. ¿Rajoy también gobernará con estos y para estos?
Sin hablar de la abstención, que se acerca al 29%, otro síntoma que los políticos dejan de lado por irrelevante.
El efecto 15M ha engordado los resultados de IU y poca cosa más. Mientras el movimiento indignado continúe a las puertas del Congreso, la principal novedad está en lo que Madrid denomina periferia. Descontado el descalabro del PSOE, que sigue la senda de los gobiernos europeos descabalgados por la presión de los especuladores financieros, vemos cómo el espíritu de la transición al fin se despide del mapa electoral.

No solo porque ETA dice haber desaparecido sino sobre todo porque Catalunya y Euskadi han votado en clave independentista. Se acabó el paripé del plan Ibarretxe cuando los señores diputados debían examinar con paternalismo las aspiraciones de soberanía compartida. CIU ha hecho su primer hat trick (municipales, autonómicas y generales de una tacada) y Amaiur se estrena con goleada con la vista puesta en el partido de vuelta de las autonómicas.

Rajoy prepara el rodillo para gobernar en toda España por mayoría absoluta hasta que se lo permitan dos fuerzas que cierran la etapa de una transición mítica prolongada artificialmente: el independentismo institucional y los mercados.
Se acabó el idilio bipartidista. Después de 36 años de democracia con terrorismo, el nuevo 20N abre las puertas a la deudocracia con autodeterminación.

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