en tiempospos(t)modernos

Se va de la Iglesia, llega Bollaín

Bollain Alex
Pues vaya con la vicepresidenta. Una segunda que ha aprovechado su oportunidad sin dilaciones ni vacilaciones: “las últimas semanas ha estado representándose a si mismo y no al colectivo”, “ha abierto una crisis innecesaria y muy dañina para nuestro cine”, o “no ha respetado el sistema democrático que rige la Academia ni a su Junta”. Con lindezas como estas ya podemos hacernos una idea del buen rollo que debía imperar estos últimos tiempos en nuestra meca del cine.
Para que digan que las puñaladas son exclusivas de los aparatos de los partidos políticos. Dimite Álex de la Iglesia y Iziar Bollaín ha dejado claro que no dimite. No importa que añada su intención de no presentarse a la elección como presidenta de la Academia, ya ha hecho el trabajo sucio que la industria y el gobierno esperaban aunque quizás no precisamente de ella.
Por cierto, ¿qué piensa la todavía vicepresidenta de la ley Sinde, de las descargas, del canon y demás asuntillos? Sabemos lo que opina del todavía presidente, pero no de todo aquello que ha motivado precisamente su dimisión.

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