en tiempospos(t)modernos

Si Kant levantase la cabeza

espaciotiempo
Para Kant, el espacio y el tiempo eran condiciones necesarias e infinitas, realidades absolutas dentro de las que se inscribe la experiencia humana. La física contemporánea (de Einstein a Hawking), por contra, considera el espacio-tiempo una dimensión finita que incluso puede estar ausente en el Universo, caso de los agujeros negros. Para el capitalismo global que nos machaca ahora mismo, el espacio se encoge gracias a la deslocalización de empresas y la inmediatez de las comunicaciones físicas o virtuales, mientras el tiempo se acelera de forma estresante. Paradoja que los niños viven con espontánea naturalidad: siempre les falta tiempo pero muchos de ellos ya han viajado más de lo que viajaron sus abuelos en toda su vida. Recuerdo que mi padre tenía dos trabajos, de forma que empezaba su jornada laboral a las 8 o 9 de la mañana y acababa doce horas después con una pausa para comer, pero nunca le escuché confesarse cansado. Al contrario, le sobraba tiempo para simplemente no hacer nada durante el domingo. Dentro de poco (la tecnología avanza más rápido que la luz) el tiempo se convertirá en moneda de cambio: los pobres podrán vender horas de su vida, de forma que los ricos tendrán días y semanas extra compradas en el nuevo mercado. Al fin y al cabo, el dinero no da la felicidad pero puede alquilarla. Volviendo a Kant: la gente de su entorno sabía la hora solo fijándose en su recorrido cotidiano, tan metódico y puntual era. Hoy ni siquiera los niños son capaces de vivir en el presente.

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