Masculino plural, género sospechoso

ira de titanes

Masculino

El tópico: las guerras han sido declaradas y ejecutadas por hombres. Una sociedad dirigida por mujeres ¿no sería mucho menos violenta?
La agresividad masculina: ¿no son los hombres sistemáticamente protagonistas activos de la violencia de género?
La pederastia, ¿no es una patología básicamente masculina?
Pero hay más: ¿usted confiaría su bebé a un monitor de una guardería íntegramente gestionada por hombres?
¿Dejaría a sus hijos pequeños a cargo de un canguro chico?

Feminicidio

Princesa groga

feminicidio
La web Women Under Siege es un proyecto del Women’s Media Center de New York, dedicado a la investigación, documemtación y denuncia de distintas formas de feminicidio (o femicidio: neologismo creado a partir del inglés femicide, usado para referirse a la muerte evitable de mujeres por razones de género)

Entre estos documentos, El genocidio invisible de las mujeres: un reportaje de Ofelia de Pablo y Javier Zurita, que entrevistan a supervivientes de las más de 100.000 víctimas de violaciones masivas en Guatemala durante la guerra civil (1960 y 1996), impunes hasta que la Audiencia Nacional española abrió el caso tipificándolo como genocidio.

Vía Mujer,hoy

Crepuscular

Sigue vigente el código según el cual abrir la puerta a una dama es un signo de buen gusto. De caballerosidad. Lo mismo ceder un asiento o arrimar la silla a la mesa. Y si fuésemos sinceros a la hora de respondernos a nosotros mismos, la lista de gestos sería larguísima. El rol de macho atento y galante no ha caducado. Tampoco el de mujer fan (ahí están las novias de los grandes tenistas, todas ellas guapas y aplaudiendo de pista en pista) que no solo agradece tales muestras de cortesía sino que las devuelve en forma de entrega y disponibilidad. Al hombre le sigue gustando ser héroe y protagonista, y a la mujer le toca escuchar, admirar y en según qué casos consolar a su ídolo. Herederas al fin y al cabo del rol de aquella mamá insustituible, las mujeres nunca alcanzan la aprobación definitiva que supondría destronar a la madre: a las nueras no les queda otra que aplacar el reinado de las suegras a base de buena conducta y mucha mano izquierda. Pero en ocasiones no basta. Y es que el hombre es muy suyo; educado en la convicción egocéntrica de que es el más guapo, más listo y más fuerte del barrio, del cole y del mundo, de vez en cuando sufre arrebatos de frustración. De rabia, que descarga en la novia de turno: de ahí que esta deba ejercer de enfermera de urgencias, si es que un ataque de violencia doméstica no se la lleva por delante. De reina romántica a víctima mortal, dos caras de la misma moneda. Y encima nos vienen con películas que refuerzan el esquema de la dependencia. No veo ningún amanecer en la relación entre los dos sexos.