en tiempospos(t)modernos

Tróspidos

hijos trospidos

Busca en Twitter el hashtag #hijostrospidos o #hijostróspidos y comprobarás que todavía genera conversación y melancolía. La de los tiempos perdidos: ay, cuando se emitía ¿Quién quiere casarse con mi hijo? (con entrada en Wikipedia y todo)

La etimología del término, como pasa con los mitos y las modas de verdad, es lo de menos aunque tiene en el Hematrocrítico su máxima autoridad: por lo visto en la temprana fecha de 2006 ya definió sus orígenes.
La frase fundacional, por supuesto en gallego y recogida al vuelo en una conversación de pueblo, sería:
– Pódeste casar coa túa prima, pero sáenche os fillos tróspidos.
De ahí pasó a un repertorio flotante y elitista hasta que despertó en olor de multitudes, lanzado a primera fila del vocabulario friki. Hijos tróspidos (desagradables, caducados, abusones, feos, quemados…) eran los que intentaban casar las mamás del dating show ¿Quien quiere casarse con mi hijo? (adaptación de Who wants to marry my son?, ya una franquicia internacional) emitido por Cuatro y que amenaza con segunda temporada ante el éxito imprevisto de la primera, recién acabada.

Triunfo viral del frikismo televisivo, sus fans añoran las noches de los viernes. Desde el concurso vejatorio, todo es o puede ser tróspido: palabra imprescindible de la jerga coloquial postmoderna. Ambigua, plástica, volátil. Autorreferencial por falto de contenido: lo tróspido es tróspido. Pero si lo empleas por bizarro, WTF? o fail, colará igualmente.

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