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Unthinkable (Amenazados, 2010)

Película que no llegó a las salas de cine, se quedó en el mercado del DVD y Bluray. Formato teatral: interrogatorio a un terrorista islámico para intentar que confiese dónde ha colocado tres bombas nucleares. Sobria y dura, no se entretiene en los típicos piques entre CIA, policía y ejército. Al grano: ¿hay que poner límites a la tortura? ¿Es lícito sobrepasar los derechos humanos y legales de un terrorista a cambio de evitar una mortandad? O sea: ¿El fin justifica los medios?

El único que lo tiene claro (además del terrorista, un flojo Michael Sheen, el protagonista de la serie Masters of sex) es Samuel L. Jackson, un torturador profesional y un actor realmente metido en su papel. Convincente. Menos, Carrie-Anne Moss (la protagonista de Matrix), que no da la talla en la defensa de su personaje, una agente del FBI con la conciencia dividida. ¿La tortura debe tener límites?

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