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Villaronga

Villaronga-Pa-negre-Goya-2011
Es mallorquín pero no oficia de tal. Hace cine de autor pero ha rodado películas comerciales. Ha conseguido 9 Goyas de una tacada pero algunos de sus proyectos no han encontrado productor o han sido un fracaso de crítica y público. No es Villalonga ni siquiera Vilallonga. Es él, tanto que ni sale en la prensa rosa ni en las polémicas del gremio. Hace lo que quiere cuando le dejan y siempre que puede. Genial, inclasificable, discreto. Le vimos ayer acosado por primeros planos y flashes como si nada, casi incómodo, ajeno (¿alérgico?) a la alfombra y los titulares, contemplando la gala con la expresión dulce de un niño curioso. Ha hecho de todo en el cine y fuera de él para precisamente poder hacer películas como esta, saludada ahora como maestra pero sin garantía de continuidad. La crítica y el público necesitan tópicos, marcas reconocibles: justo lo que Agustí no será. No creo que esta goyada modifique su plan de ruta, que a lo mejor continúa siendo filmar La mort de primavera basada en un novela de Rodoreda, o alguna de estas historias raras que arruinan la taquilla. El cine como industria no se fía de autores como Villaronga, empeñado felizmente en prorrogar el cine como arte. La Academia lo ha premiado por ser un superviviente, uno de los últimos directores que trabaja sin tener en cuenta los multicines, las palomitas y las adaptaciones para televisión. Escrutando paisajes, tras el cristal.

Artículo publicado en Ultima Hora (15-02-11)

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