en despuesdegoogle, tiempospos(t)modernos

Ya hemos cerrado Megaupload, jefe. Y ahora, ¿qué?

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La economía globalizada ha dejado a los Estados con el culo al aire, como demuestra cada nueva actualización de la prima de riesgo o deuda soberana: los mercados hacen sus negocios al margen de los discursos de los presidentes de gobierno.
Algo parecido pasa con Internet, otra realidad aparecida en los últimos tiempos sin ningún tipo de apadrinamiento político clásico. Los gobernantes y los partidos (no digamos la iglesia) no previeron la llegada impetuosa de la economía financiera ni de la web, y desde entonces se dedican a dar palos de ciego para calmar a los agentes sociales víctimas del tsunami. No saben cómo atajar el paro ni qué hacer con los sindicatos ni con los emules o seriesyonkis.

Simplemente, las descargas ilegales o las burbujas (de las dospuntocero o de las inmobiliarias) suceden en un continuum que ni siquiera los líderes políticos son capaces de identificar de forma unívoca: todo esto es vagamente peligroso, y los parlamentos se dedican a marear la perdiz para que la industria (léase discográfica o cinematográfica, pero también la editorial y todo cuanto es susceptible de clonarse mediante software) no se sienta abandonada.

Al final, el FBI ha sacado los caballos y entrado en el Congreso como hizo Tejero y durante unos días la opinión pública siente el aliento policial en la nuca. Golpe de efecto para que las grandes corporaciones saquen pecho, aunque existan tantas alternativas a Megaupload que la operación Caza al gordito es casi un chiste.
Pasó con la ley seca y pasa ahora con la droga. ¿Por qué esta resistencia numantina a legalizar y esta afición ciega a perseguir?

Un dato: Un grupo de artistas había grabado un clip apoyando a Megaupload poco antes de su cierre. El grupo Universal montó en cólera y exigió a YouTube que fuese retirado a pesar de que no infringía ningún derecho de autor

Megaupload acababa de poner en marcha un servicio comercial de música que trataba directamente con los artistas puenteando a las discográficas. ¿Casualidad?

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